Domicilios y lugares de culto, escenario de la radicalización yihadista

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mezquita

Junio de 2012. Dirige el rezo de la mezquita ceutí de Atawa el destacado doctrinario del salafismo yihadista en Marruecos, Omar el Haddouchi. No duda en dar el pésame a los familiares del español fallecido al cometer un atentado suicida en Siria…

R. C-M / Gaceta.es

El caso anterior es sólo uno de los muchos detectados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y estudiados por los expertos del Real Instituto Elcano Fernando Reinares y Carola García-Calvo, autores del estudio ‘Estado Islámico en España’, presentado este martes a la prensa.

Un trabajo que recorre la realidad de la amenaza terrorista del ISIS desde varios puntos de vista: ¿Qué lleva a un joven a convertirse en terrorista? ¿Cómo lo hace? ¿Con quién cuenta y cuáles son sus objetivos?

Para responder a una de las preguntas clave del proceso de radicalización –el cómo y dónde- hace falta volver la vista a dos escenarios: los lugares de culto y los domicilios privados. Vamos con los primeros.

Los lugares de culto y centros culturales islámicos han sido utilizados en España utilizados para la captación y, en menor medida, radicalización de seguidores y miembros del ISIS, confirma el informe de Elcano EI. Ponen como ejemplo la red de la Barriada del Príncipe Alfonso, en Ceuta, que durante 2012 reclutaba para el Frente al Nusra y desde 2013 para el ISIS. Once integrantes de esta trama yihadista, todos ellos españoles de entre 23 y 38 años y vecinos de ese barrio ceutí fueron detenidos en junio de 2013 y condenados por delitos de terrorismo. Se habían servido de la mezquita Atawa para radicalizar a jóvenes musulmanes.

Los miembros de la red no dudaron, además, en coaccionar al imán y los asistentes de otro oratorio cercano para que adoptasen una visión extremista del islam como la que se promovía en la mezquita que ellos mismos controlaban.

Seguimos en Ceuta, donde un agente de radicalización del ISIS detenido en diciembre de 2015 actuaba en el Centro Cultural Islámico Imam Warsh y sus alrededores. Seleccionaba a niñas vulnerables de entre 13 y 14 años que asistían allí y de las que previamente había recopilado información (problemas afectivos de las menores) para saber quiénes eran más débiles y maleables. Su propósito no era otro que enviarlas a zonas de Siria e Irak controladas por el ISIS para contraer matrimonio con yihadistas.

Ya en Madrid, el Centro Cultural Islámico, ubicado en la mezquita de la M-30, fue el lugar elegido por los principales responsables de la llamada Brigada Al Andalus para llevar a cabo actividades de captación y radicalización.

De los 150 individuos detenidos entre 2013 y 2016 por actividades relacionadas con el terrorismo yihadista, el 53% fue, en alguna medida, radicalizado en los lugares de culto.

Y de ahí… a las casas

Pero las mezquitas y centros religiosos no son siempre lugares de radicalización sino, en ocasiones, sólo de captación. Allí los reclutadores conocen a potenciales reclutas que, posteriormente, serán invitados a domicilios particulares. No en vano, el 73% de los 150 yihadistas detenidos también fue radicalizado en domicilios particulares.

Es el caso, por ejemplo, de los jóvenes musulmanes adoctrinados en 2015 por un marroquí que se declaraba plenamente identificado con el califato de Abu Bakr al–Baghdadi. Detenido en noviembre de ese año junto a quien era su mentor –relacionado con Ayoub el Khazzani, terrorista de EI que en agosto de 2015 intento atentar en un tren de alta velocidad que circulaba entre Amsterdam y París – y a uno de sus acólitos, utilizaba su domicilio particular para llevar a cabo las labores de radicalización.

Igual ocurría con una célula desarticulada en febrero de 2016, dedicada a la radicalización de menores residentes en Ceuta. Aunque utilizaba Internet y redes sociales, el adoctrinamiento se ejercía mediante reuniones clandestinas celebradas a altas horas de la madrugada en el domicilio de uno de los dos dirigentes de la célula o en la tienda de comestibles que regentaba.

Badalona. Marzo de 2015. La Policía  detiene a dos hermanos gemelos de 16 años y a sus padres, que tenían intención de enviar a sus dos hijos gemelos al Califato del ISIS, continuando el camino iniciado por su hijo mayor que había muerto en Siria como combatiente terrorista extranjero. Los padres hicieron salir a sus hijos del Instituto de Santa Coloma de Gramanet donde estudiaban y los enviaron a una escuela coránica de Tetuán, de orientación rigorista, de donde regresaron “transformados y poco sociables”.

Y, por último, las cárceles

Los centros penitenciarios también han constituido ámbitos de radicalización para un significativo número de los detenidos en España, según la información que maneja Elcano, que señala casos como el del español de ascendencia marroquí radicalizado durante su estancia como interno en la prisión salmantina de Topas, en Salamanca, entre 2007 y 2008 o el del joven marroquí radicalizado en la Cárcel Modelo de Barcelona, donde entró sin que se le considerara siquiera una persona religiosa, para salir adherido a una visión del islam tan extrema que hasta repudiaba el wahabismo saudí “por poco puro”.

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