El Papa denuncia a quienes se compadecen de los animales y desprecian a las personas

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A continuación las palabras del Papa en español durante la Audiencia General del año de la Misericordia. 

Queridos hermanos y hermanas:

Uno de los aspectos de la misericordia consiste en apiadarse de los que sufren. La pietas es un concepto que, en el mundo greco-romano, indicaba la devoción debida a los dioses, así como el respeto de los hijos hacia sus padres. Hoy se debe estar atentos a no confundir la piedad con el pietismo, que consiste sólo en una emoción superficial, que no se preocupa del otro. Tampoco se puede confundir con la compasión hacia los animales, que exagera en el interés hacia ellos, mientras deja indiferente ante el sufrimiento del prójimo.

La piedad verdadera es manifestación de la misericordia de Dios y uno de los siete dones del Espíritu Santo, que el Señor da a sus discípulos para que sean dóciles y sigan sus inspiraciones divinas. En los Evangelios encontramos el grito espontáneo que muchas personas enfermas, endemoniadas, pobres o afligidas dirigían a Jesús, expresando su fe en Él, porque veían en su persona el amor salvador del mismo Dios. Jesús respondía a todos con la mirada de la misericordiosa y con el consuelo de su presencia, invitándolos a confiar en Él y en su Palabra, porque, para Cristo, apiadarse del otro es compartir su tristeza para convertirla en júbilo y alegría, sanándolo del mal.

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Que  la Virgen Santa, Madre de Piedad y Misericordia, interceda por nosotros ante el Señor Jesús, para que nos conceda apiadarnos y compadecernos amorosamente del prójimo y nos libre de la esclavitud de las cosas materiales. Muchas gracias.

Texto completo de la catequesis del Papa Francisco

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

No parece tan bonito el día, pero ustedes son valientes y han venido con la lluvia, gracias. Esta audiencia se realizará en dos lugares: los enfermos están en el Aula Pablo VI, por la lluvia, están más cómodos ahí  y nos siguen a través de las pantallas; y nosotros aquí. Estamos unidos, ambos, y les hago la propuesta de saludarlos con un aplauso. No es fácil aplaudir con el paraguas en la mana, ¿eh?

Entre los tantos aspectos de la misericordia, existe uno que consiste en sentir piedad o apiadarse en relación a cuantos tienen necesidad de amor. La pietas – la piedad – es un concepto presente en el mundo greco-romano, donde indica el acto de someterse a los superiores: sobre todo la devoción debida a los dioses, también el respeto de los hijos hacia los padres, sobre todo a los ancianos. Hoy, en cambio, debemos estar atentos a no identificar la piedad con el pietismo, bastante difundido, que es solo una emoción superficial y ofende la dignidad del otro. Al mismo modo, la piedad no se debe confundir ni siquiera con la compasión que sentimos por los animales que viven con nosotros; sucede, de hecho, que a veces se siente este sentimiento hacia los animales, y se permanece indiferente ante los sufrimientos de los hermanos. Pero, cuantas veces vemos gente tan apegada a los gatos, a los perros, y después dejan sin ayuda el hambre del vecino, de la vecina… no, no ¿eh?

La piedad de la cual queremos hablar es una manifestación de la misericordia de Dios. Es uno de los siete dones del Espíritu Santo que el Señor ofrece a sus discípulos para hacerlos «dóciles para seguir los impulsos del Espíritu Santo» (Catecismo de la Iglesia Católica, 1830). Tantas veces en el Evangelio se presenta el grito espontáneo que personas enfermas, endemoniadas, pobres o afligidas dirigen a Jesús: “Ten piedad” (Cfr. Mc 10,47-48; Mt 15,22; 17,15). A todos Jesús respondía con la mirada de la misericordia y el conforto de su presencia. En tales invocaciones de ayuda o pedidos de piedad, cada uno expresaba también su fe en Jesús, llamándolo “Maestro”, “Hijo de David” y “Señor”. Intuían que en Él había algo extraordinario, que les podía ayudar a salir de la condición de tristeza en la cual se encontraban. Percibían en Él el amor de Dios mismo. Y también si la gente se amontonaba, Jesús se daba cuenta de aquellas invocaciones de piedad y se apiadaba, sobre todo cuando veía personas sufrientes y heridas en su dignidad, como en el caso de la hemorroisa (Cfr. Mc 5,32). Él los llamaba a tener confianza en Él y en su Palabra (Cfr. Jn 6,48-55). Para Jesús sentir piedad equivale a compartir la tristeza de quien encuentra, pero al mismo tiempo a obrar en primera persona para transformarla en alegría.

También nosotros somos llamados a cultivar en nosotros actitudes de piedad ante tantas situaciones de la vida, quitándonos de encima la indiferencia que impide reconocer las exigencias de los hermanos que nos rodean y liberándonos de la esclavitud del bienestar material (Cfr. 1 Tim 6,3-8).

Miremos el ejemplo de la Virgen María, que cuida de cada uno de sus hijos y es para nosotros creyentes el ícono de la piedad. Dante Alighieri lo expresa en la oración a la Virgen puesta al culmen del Paraíso: «En ti misericordia, en ti bondad, en ti magnificencia, en ti se encuentra todo cuanto hay de bueno en las criaturas» (XXXIII, 19-21). Gracias.

(Traducción del italiano, Renato Martinez – Radio Vaticano)

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Comentarios
3 comentarios en “El Papa denuncia a quienes se compadecen de los animales y desprecian a las personas
  1. CIUDAD DEL VATICANO, lunes 22 de diciembre de 2008 (ZENIT.org).- La defensa de la naturaleza no es algo accesorio para la Iglesia, sino que forma parte de su naturaleza, afirmó este lunes Benedicto XVI, aclarando, sin embargo, que se trata de una «ecología del hombre».

    Así lo explicó este lunes en el largo y extenso discurso que dirigió a los miembros de la Curia Romana con quienes mantuvo el tradicional encuentro de intercambio de felicitaciones con motivo de la Navidad.

    Recordando el papel decisivo que tuvo la reflexión sobre la ecología durante las Jornadas Mundiales de la Juventud, celebradas en julio en Sydney, acontecimiento central para la Iglesia en el año 2008, el pontífice ofreció una sugerente lectura sobre el respeto de la creación.

    «Dado que la fe en el Creador es una parte esencial del Credo cristiano, la Iglesia no puede y no debe limitarse a transmitir a sus fieles sólo el mensaje de la salvación», afirmó el Papa, que a inicios de 2009 publicará una encíclica de carácter social.

    «También tiene una responsabilidad con la creación –advirtió– y tiene que cumplir esta responsabilidad en público».

    En el cumplimiento de esta misión, añadió, la Iglesia «no sólo tiene que defender la tierra, el agua, el aire, como dones de la creación que pertenecen a todos. Tiene que proteger también al hombre contra su propia destrucción».

    «Es necesario que haya algo como una ecología del hombre, entendida en el sentido justo», aseguró.

    Esta ecología humana, afirmó, se basa en el respeto de los géneros, masculino y femenino, que forman parte de la naturaleza humana.

    El obispo de Roma lo dijo con estas palabras: «Cuando la Iglesia habla de la naturaleza del ser humano como hombre y mujer y pide que se respete este orden de la creación no está exponiendo una metafísica superada».

    Se trata, aseguró, «de la fe en el Creador y de la escucha del lenguaje de la creación, cuyo desprecio significaría una autodestrucción del hombre y, por tanto, una destrucción de la obra misma de Dios».

    El pontífice advirtió ante la manipulación que tiene lugar en foros nacionales e internacionales cuando se altera el término «gender» (género). Con frecuencia, como sucedió el pasado jueves en la asamblea general de las Naciones Unidas, se utilizan términos como «orientación sexual» o «identidad de género» para tratar de reconocer el pretendido «matrimonio» homosexual.

    «Lo que con frecuencia se expresa y entiende con el término «gender», se sintetiza en definitiva en la autoemancipación del hombre de la creación y del Creador. El hombre quiere hacerse por su cuenta, y decidir siempre y exclusivamente sólo sobre lo que le afecta», constató el pontífice.

    Pero de este modo, advirtió, «vive contra la verdad, vive contra el Espíritu creador».

    «Los bosques tropicales merecen, ciertamente, nuestra protección, pero no menos la merece el hombre como criatura, en la que está inscrito un mensaje que no contradice a nuestra libertad, sino que es su condición», indicó.

    Por eso, aclaró, «grandes teólogos de la Escolástica han calificado el matrimonio, es decir, el lazo para toda la vida entre el hombre y la mujer, como sacramento de la creación, instituido por el Creador y que Cristo –sin modificar el mensaje de la creación– acogió después en la historia de su alianza con los hombres».

    «Forma parte del anuncio que debe ofrecer la Iglesia el testimonio a favor del Espíritu creador presente en la naturaleza en su conjunto y de manera especial en la naturaleza del hombre creado a imagen de Dios», concluyó.

     

    ¡ Ave María puríssima !

     

    Gracias por su apoyo. Recemos unos por otros.

     

     

  2. Pues podría empezar por denunciarse a él mismo. Mucha laudato Sí, mucho animal diapositado en el vaticano el 8 de diciembre, gran día de la virgen María pero ni una referencia a ella ni a Jesucristo. Y mucho odio hacia todo el que insiste en recordar que la Ley de Dios y de la Iglesia siguen vigentes. A esos Francisco lanza improperios y acusaciones terribles de boca de un papa y ninguna misericordia. Lo mismo hacia las familias numerosas, madres de que con tanto esfuerzo dan vida, vivifican la familia cristiana pero para Francisco sólo son «conejas». y todo así, esto es Francisco, y ya llevamos tres años. Dios mío, cuánto hemos debido pecar todos los cristianos para merecer un papa así. Penitencia haremos, Señor. Líbranos,Señor, de Francisco y danos un buen pastor que vele y cuide de tu pueblo y lo lleve a pacer en buenos pastos y aguas tranquilas. No más lío, el lío no es de Dios.

  3. por quevhay gentevtan dura de corazon ,por Dios!!! y donde esta la obediencia a la Iglesia?dejen de criticar por las redes sociales y oren al Padre para que las cosas sigan su orden,si el Papa hace mal,ya dira Dios y si vos ,hermano,tenes q abrir los ojos,te los abrira Dios ! dejemos las coasas en sus manos y dejemos de criticar!

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