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Los anarquistas del Pilar ‘pudieron haber matado a muchas personas’

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pilar Los restos del artefacto explosivo alcanzaron 27 metros y los efectos multiplicadores en un lugar cerrado y con paredes de piedra “se multiplican y son impredecibles”. Juan E. Pflüger / Gaceta.es Monica Andrea Caballero Sepúlveda y Francisco Javier Solana Domínguez se enfrentan a penas de hasta 44 años de cárcel en el juicio al que se enfrentan por la colocación de una bomba en la basílica de El Pilar de Zaragoza el 2 de octubre de 2013. Son varios los testigos que ya les han reconocido el día de los hechos en el entorno de la catedral, además de la documentación aportada por los investigadores de la Policía Nacional. Según la declaración prestada por los agentes en el juicio, la bomba colocada por los anarquistas pudo haber matado a muchas personas. Los dos policías que realizaron el informe sobre el artefacto explosivo han asegurado que se puso en peligro muchas vidas ya que el lugar cerrado y de piedra elegido para su colocación multiplicaban de forma impredecible los posibles efectos multiplicadores. También son muy significativas las declaraciones de los cinco agentes que realizaron la inspección ocular durante los instantes posteriores a la explosión. Según su testimonios de estos policías, había restos de madera y astillas de gran tamaño a más de 27 metros de distancia del lugar en el que fue colocada la bomba y que un trozo metálico de la bomba voló hasta 23 metros después de su activación.

Grupos Anarquistas Coordinados

Las detenciones de anarquistas en todo el territorio español son una de las prioridades de la Policía Nacional que sitúa a la superestructura Grupos Anarquistas Coordinadas (GAC) como el nexo de coordinación de las diversas siglas libertarias que pretenden mantener el terrorismo como forma de lucha. Hace unos meses, en Barcelona, se asestó uno de los más duros golpes a los diferentes comandos violentos anarquistas. Tras aquella operación, la Policía aseguró que se había detenido a varias personas relacionadas con los atentados contra centros religiosos, citando especialmente la bomba contra la catedral de Zaragoza. En aquella ocasión, las notas de prensa policiales dejaban claro que la coordinación de las actividades delictivas, centradas en varias casas ocupadas de la ciudad catalana, corría a cargo de los GAC y que su vinculación con el Bloque Negro era más que clara. Tras esa operación, que terminó con más de una docena de detenciones, se consideró desmantelada una de las ramas más violentas del terrorismo anarquista. A primeros de años volvió a salir a la luz nueva información sobre los GAC cuando fueron detenidos los dos titiriteros acusados de hacer apología del terrorismo en un espectáculo infantil patrocinado por el ayuntamiento de Madrid que preside la ex juez Manuela Carmena. Entre la documentación intervenida a uno de los detenidos apareció material publicado por los GAC.

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