El Papa se niega a hablar del preservativo «cuando la gente muere por falta de agua, pan, o hábitat»

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En el vuelo de regreso de África el Papa fue preguntado por el uso del preservativo, una pregunta que también le hicieron a Benedicto XVI mientras regresaba de un viaje a África. Leer más… Lea aquí íntegra la charla de Francisco con los periodistas. La pregunta que le hicieron ayer a Francisco, a continuación. Pregunta: El SIDA golpea duramente en África. La medicación permite que la gente viva más tiempo, ayuda a la gente pero la epidemia continúa. En Uganda solo el año pasado 135 mil nuevas infecciones. En Kenia la situación es aún peor. El HIV es la más grande causa de muerte en África. Usted se ha encontrado con niños seropositivos y un testimonio conmovedor en Uganda, pero ha dicho poco sobre la cuestión. Sabemos que la prevención es una clave. También sabemos que el preservativo no es el único modo para parar la epidemia pero parte importante de la respuesta. ¿No es tal vez el tiempo de cambiar la posición de la Iglesia en este sentido para permitir el uso depreservativos para evitar nuevas infecciones? Respuesta: La pregunta me parece demasiado pequeña. Me parece también una pregunta parcial. Sí, es uno de los métodos. La moral de la Iglesia se encuentra, pienso, en este punto, frente a una perplejidad. O el quinto o el sexto mandamiento: la vida o que la relación sexual esté abierta a la vida. Pero este no es el problema. El problema es más grande. Esta pregunta me hace pensar en la que le hicieron a Jesús una vez: “Dime, maestro, ¿es lícito curar el sábado?” Es obligatorio curar. Esta pregunta si es lícito curar. La malnutrición, el trabajo esclavo, la explotación, la falta de agua potable… Esos son los problemas. No hablemos de si se puede usar esta tirita o no para esa herida. El gran problema la injusticia social, la injusticia del medio ambiente. A mí no me gusta bajar a preguntas, a reflexiones tan casuísticas cuando la gente muere por falta de agua, de pan, de hábitat. Cuando todos estén curados, cuando no haya estas enfermedades trágicas que hace el hombre, tanto para las injusticias sociales o para ganar más dinero. Pienso en el tráfico de armas. Cuando no haya estos problemas creo que se puede hacer la pregunta: “¿Es lícito curar el sábado?” ¿Por qué se sigue fabricando armas y traficando con ellas, las guerras son el motivo de mortalidad más grande. Yo diría que mejor es no pensar si es lícito o no curar en sábado. Yo diría a la humanidad: hacer justicia. Y cuando todos estén curados, cuando no haya injusticias en este mundo podremos hablar del sábado. En marzo de 2009 Benedicto XVI viajó a Camerún y Angola. En el vuelo de regreso, durante la tradicional charla con los periodistas, le hicieron una pregunta similar.

P. Santidad, entre los muchos males que afligen a África, destaca el de la difusión del sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él a menudo no se considera realista ni eficaz. ¿Afrontará este tema durante el viaje? (Philippe Visseyrias de France 2).

R. Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la Comunidad de San Egidio que hace mucho, visible e invisiblemente, en la lucha contra el sida, en los Camilos, en tantas otras cosas, en todas las religiosas que están al servicio de los enfermos… Diría que no se puede superar este problema del sida sólo con dinero, aunque éste sea necesario; pero si no hay alma, si los africanos no ayudan (comprometiendo la responsabilidad personal), no se puede solucionar este flagelo distribuyendo preservativos; al contrario, aumentan el problema. La solución sólo puede ser doble: la primera, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humana que conlleve una nueva forma de comportarse el uno con el otro; y la segunda, una verdadera amistad también y sobre todo con las personas que sufren; una disponibilidad, aun a costa de sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Éstos son los factores que ayudan y que traen progresos visibles.

Por tanto, yo diría que nuestras dos fuerzas son éstas: renovar al hombre interiormente, darle fuerza espiritual y humana para un comportamiento correcto con respecto a su propio cuerpo y al de los demás, y esa capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer presente en las situaciones de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y la Iglesia hace esto; así da una contribución muy grande e importante. Damos las gracias a todos los que lo hacen.

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Comentarios
0 comentarios en “El Papa se niega a hablar del preservativo «cuando la gente muere por falta de agua, pan, o hábitat»
  1. Sres. periodistas, no saquen a Francisco de sus cuatro respuestas: ecología, ternura, misericordina y no juzgar. Porque, el supuesto diálogo es de traca: le están diciendo que el HIV es la PRIMERA CAUSA DE MUERTE en África y, responde que mientras haya hambre, venta de armas, etcétera. Es decir, no sabe NADA de NADA. Ignora la respuesta de la Iglesia y responde con los clásicos » y tú más».
    Supongamos este otro diálogo con Francisco:
    PREGUNTA: Santidad: está lloviendo, ¿sacamos el paraguas?
    RESPUESTA: ¿Y el sol? ¿No es bonito el sol? Porque, hay que ver lo bonito que es el sol.
    Pues, eso. Así es Francisco.

  2. Buena respuesta de Francisco.
    El periodista iba a buscarle las cosquillas…cuando el verdadero problema es la injusticia social…
    Recomiendo la película Diamante de Sangre de Leonardo Di Caprio. Sin ser fiel reflejo de lo que ocurre en África, pienso que si da una idea de lo que allí ocurre y de cómo los países desarrollados se aprovechan de la injusticia social: hambre, pobreza, falta de sanidad y educación, etc

  3. El sexto, no fornicar (con preservativo o sin él, con boina o sin ella, con paracaídas y sin paracaídas, con barretina y sin ella…) ¿Quieren acaso que el Papa dé instrucciones sobre cómo pecar en el caso de que no quieran cumplir los mandamientos?

  4. Que facilidad tiene Su Santidad Francisco para salvar su imagen y dejar por los suelos la de la Iglesia y la de sus predecesores en el papado.

  5. El Papa no está legitimando el preservativo, de hecho dice que la solución no es su difusión, sino una sexualidad humanizada. Por otra parte afirma que hay problemas mucho más graves, Creo que tiene mucha razón.

  6. El Papa por su forma de ser no quiere titulares contra la Iglesia o decir lo contrario a la doctrina de la Iglesia, que es lo que buscan los periodistas. El Papa ha comparado a los periodistas con los fariseos, que se empeñan en pillarle en un renuncio.
    Gustará o no la forma de responder del Papa, pero está claro a quien acusa de fariseismo.

  7. El contraste de las respuestas a una misma pregunta
    pone de manifiesto la calidad moral, espiritual e intelectual
    que separa a Benedicto XVI del papa jesuita,
    o sea la excelencia y la vulgaridad.

  8. Una respuesta con subterfugio. Pero no quiere definirse, siendo » pontifex maximus», de que existe el sexto mandamiento y el noveno, que evita frecuentemente el ponerse en condición de ir contra el sexto.
    .
    Obvia que la castidad es una virtud, y la sexualidad fuera del contexto del matrimonio y de la moral matrimonial, es un pecado, algo que va profundamente contra la naturaleza humana. Y para los que no entienden esto, que se les ponga el ejemplo del ladron y el asesino, a ver si lo entienden los contraventores del quinto y séptimo mandamientos, como tampoco algunos quieren entender esto.
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    Por último, como el problema no es preservativo o no, puesto que tiene que existir el no pecar por un acto carnal que va contra el sexto mandamiento, el planteamiento es falso. Supongamos que le planteamos al Papa que si nos acostamos o no con la vecina o la amiga y el problema para nosotros reside, en si llevar un clavel en la boca cuando hacemos esto, es o no pecado.
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    El pecado empieza antes, centremos las cosas. Ahora si le planteamos al Pap si nos acostamos con el vecino y si luego esta bien o no que le matemos, habrá dos respuestas: una para el sexto y otra para el quinto. Pero no mezclemos habas con piedras, son diferentes.

  9. Al Santo Padre no le agrada hablar de estos asuntos «menores» y molestos para la imagen progresista que quiere ofrecer; prefiere hablar del cambio climático por la contaminación, o de la pobreza y guerras en el mundo. Pero es que, por ejemplo, nos llegan terribles noticias de Alemania, donde se adoctrina en las escuelas a niños en toda clase de perversiones sexuales ,con información y documentales, de clara incitación a todo ello, con la excusa de la ideología de género; pues bien, de todo esto ni habla el Papa, ni los Obispos, aunque encarcelen a los padres que se niegan a aceptar que corrompan de ese modo a hus hijos. Y han de ser periodistas y escritores católicos quienes levanten su voz contra tal aberración. Y ahora nos enteramos de que por ello han sido objeto de atentados contra sus coches y negocios, debido a que en una obra teatral se les pone en figuras con sus nombres y fotos para denigrarlos como nazis a los que hay que matar, incluso se les sacan los ojos. Tal vez el Papa y los Obispos piensen que por eso es mejor no entrar en esos asuntos. Así está el panorama. Queda mejor hablar del clima, las guerras, y los pobres del ancho mundo. Pero hay otra conclusión de todo esto ¿Qué sucedería si la obra teatral fuese lo mismo, pero contra los dirigentes del grupo impulsor de esa ideología de género , o del mundo gay que establece toda esa enseñanza en los colegios? Pues sencillamente que sería de inmediato prohibida por muchos motivos, y juzgados sus autores, pero en el otro lado es sencillamente libertad de expresión. Esto hace pensar en la clase sociedad en la que estamos metidos.

  10. La aceptación social de uso del preservativo fomenta la promiscuidad sexual lo que incrementa el riesgo de contagio por SIDA, primera causa de mortalidad en África. Pues sí que es un problema.

  11. Me parece un debate bizantino. Ninguna solución es buena.

    Qué dice San Pablo en sus Cartas a los Efesios, 6,10 -12: «Por lo demás, confortaos en el Señor y en la fuerza de de su poder; vestíos de toda la armadura de Dios para que podáis resistir a las insidias del diablo, que no es nuestra lucha contra la sangre y la carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus malos de los aires»

    Contra esto también se podría argüir.

    Para mí la respuesta es siempre Jesucristo: «No os preocupéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, qué beberemos o qué vestiremos? Los gentiles se afanan por todo eso. Buscad, pues, primero el reino y su justicia, y todo eso se os dará por añadidura». Mt, 6-33. Lo que viene a ser el primer mandamiento: Amarás a Dios por encima de todas las cosas.

    Y si tu hermano peca en la búsqueda del Reino, el segundo mandamiento: Amaos los unos a los otros como yo os he
    amado. Es decir, pérdonale y que prosiga esa búsqueda.

    Lo demás viene por añadidura.

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