La cara más humana de los atentados de París

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A pesar de que podían morir, supieron vencer el miedo, y gracias a su valentía pudieron ayudar a las víctimas de los atentados del pasado viernes. La noche del viernes 13 en París, nos mostró la peor cara de la humanidad. Los hombres que llevaron a cabo los múltiples atentados, violaron el derecho más valioso de las personas, el derecho a vivir. Sin embargo, la noche del pasado viernes también nos ha dejado grandes historias de valentía, misericordia y solidaridad. Son las experiencias de los supervivientes a la terrible noche, taxistas y camareros disfrazados de héroes y aparentes coincidencias las que de alguna manera, nos dan esperanza, y hacen que creamos de nuevo en la humanidad. Safer es el nombre del valiente camarero del restaurante «Crillon», donde se produjeron uno de los atentados. El camarero consiguió salvar la vida de dos mujeres heridas, arrastrándolas al sótano del restaurante mientras los terroristas mataban a los clientes en la planta de arriba. Safer es musulmán, algo que nos recuerda que no debemos generalizar, y que una cosa es una religión, y otra muy distinta es el terrorismo y los asesinatos justificados «en nombre de su Dios». Otro de los héroes anónimos de esta fatídica noche, fueron los taxistas de la capital francesa. Los conductores decidieron en un acto de solidaridad, bajar las banderas y llevar a todas las víctimas a su casa de manera gratuíta. Tras los atentados, cinco líneas del metro de París se cerraron, pero gracias a la generosidad de estos taxistas las víctimas puedieron volver junto a sus familias. Ludovic Boumbas arriesgó su vida para salvar a una mujer que no conocía. Se trata de uno de los héroes que murió en la masacre del café parisino de «La Belle Equipe». Se encontraba en el restaurante celebrando el cumpleaños de un amigo cuando comenzaron los disparos. Boumbas recibió una bala al proteger con su cuerpo a una  mujer desconocida, que ahora se encuentra en estado grave en el hospital. El pasado domingo, sus familiares y amigos le rindieron homenaje por haber ofrecido su vida para salvar otra de manera totalmente desinteresada. Louis, de tan solo cinco años, había acudido con su madre y su abuela, de origen chileno, al concierto de rock en la sala «Bataclan». Ambas fueron abatidas por los terroristas, pero el pequeño logró esconderse y pudo escapar del recinto. Fue encontrado en la calle por una mujer que rápidamente aviso a las autoridades. El pequeño perdió a su madre y a su abuela, pero afortunadamente logró mantenerse con vida. «Cuando vi los muertos supe que tenía que esconderme». Son las palabras de Natalia Arroyo, la mexicana que sobrevivió a los disparos de Bataclan. Se encontraba en uno de los palcos cuando la pesadilla comenzó, y decidió esconderse detrás de un asiento. Luego, pudo ver a algunas personas arrastrándose hacia un cuarto cercano, y decidió seguirles. Pudieron salir por un tragaluz que les dirigió a una casa vecina, donde estuvieron a salvo. La noche de los atentados de París está llena de héroes que arriesgaron su vida para salvar la de otros, niños que supieron ser valientes y desafiar a la muerte, incluso desconocidos que pasaron a ser familia por un instante. Quizá sea pura suerte, hay quien lo llama casualidad, pero lo que está claro es que nuestro destino está escrito, y que solo Dios sabe cuando es nuestra hora.

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