Blázquez reza un padrenuestro por las víctimas de París

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BLAZQUEZ-EFE En la Plenaria de los obispos españoles, el presidente de la Conferencia Episcopal ha invitado a los presentes a orar por los fallecidos en los ataques islamistas del pasado viernes en Francia.  El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Ricardo Blázquez, ha inaugurado la Asamblea Plenaria de los obispos españoles con la oración del padrenuestro por las víctimas de los atentados terroristas que se cobraron la vida de 129 personas en París. Si el pasado mes de abril, en la anterior Asamblea Plenaria, el presidente de la Conferencia Episcopal invitó a los presentes únicamente a mantener un minuto de silencio por las víctimas de otra tragedia, la de los inmigrantes fallecidos en el Mar Mediterráneo, en esta ocasión ha decidido orar por los afectados por el terror yihadista en Francia. Los obispos españoles se unen de esta manera al dolor de los franceses, testigos en su propio hogar de las atrocidades a las que conduce el fundamentalismo islámico. En la celebración de la Asamblea Plenaria, los obispos españoles han condenado la utilización por parte de los terroristas del «nombre santo de Dios» para justificar los atentados perpetrados el pasado viernes en París. En el discurso inaugural de la asamblea que reúne a los obispos españoles, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ha asegurado que es una «profanación» del nombre de Dios su utilización para el asesinato de víctimas inocentes. «Protestamos porque se utilice el nombre santo de Dios para justificarlos, es una profanación o, como dijo el Papa ayer, una blasfemia«, ha denunciado Blázquez antes de invitar a los presentes en la Asamblea Plenaria de los obispos a rezar un padrenuestro por las víctimas de la masacre provocada por los yihadistas y por sus familiares. En su mensaje tras el ángelus dominical, el Papa Francisco declaró ante los presentes en la Plaza de San Pedro que «utilizar el nombre de Dios para matar es una blasfemia». Ya en declaraciones a los medios pocas horas después de los atentados, el Santo Padre declaró que «no existe justificación religiosa o humana» para los actos cometidos por los yihadistas. Tras el rezo del padrenuestro, los obispos han guardado un minuto de silencio para recordar a los asesinados el pasado viernes en París «en una enorme masacre terrorista» que el presidente de la Conferencia Episcopal ha querido «condenar enérgicamente». Los obispos rompen su silencio sobre Cataluña Cataluña también ha estado presente en el discurso inaugural de la Asamblea Plenaria. Después del silencio de la Conferencia Episcopal en los últimos meses respecto al desafío rupturista de los secesionistas, ahora los obispos han expresado su preocupación por la situación catalana. Blázquez ha calificado como «grave» la situación actual de Cataluña y ha acusado a los políticos que promueven la secesión de actuar «al margen y en contra de la ley» con la intención de «romper la unidad de España».  En opinión del presidente de la Conferencia Episcopal Española, los que promueven el desafío soberanista «de manera unilateral» provocarán entre los ciudadanos «inseguridad, inquietud, incertidumbre, riesgo de caos y división de la sociedad». Los obispos han decidido de esta forma ofrecer la respuesta de la Iglesia española ante la actual situación en Cataluña. Al intento de romper la unidad de España, los obispos han expresado su «deseo de vivir y convivir en esta sociedad respetando lealmente sus instituciones democráticas, reconociendo a las autoridades legítimas, obedeciendo las leyes justas y colaborando específicamente en el bien común». Denuncia al laicismo radical El presidente de la Conferencia Episcopal también ha tenido palabras para el laicismo radical que impera en algunos partidos del panorama político español. Durante su discurso, Blázquez ha denunciado que en los últimos tiempos han surgido «voces excluyentes del hecho religioso, especialmente de la fe católica en la vida pública y social». Estas voces, asegura el prelado, «manifiestan una clara tendencia al laicismo» y se separan, por tanto, de una Constitución que reconoce a España como un Estado aconfesional y no laico. Ha alabado, asimismo, el documento creado durante la Transición española y refrendado por todos, que «regula nuestra vida en común, abiertos a un perfeccionamiento constante».

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