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Maradiaga: “Queremos comenzar el Sínodo en paz”

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A continuación, la homilía del Cardenal Rodríguez Maradiaga. “Por lo demás hermanos, alégrense, sean perfectos, anímense, tengan un mismo sentir, vivan en paz y el Dios de la caridad y de la paz estará con Ustedes” ( 2 Cor 13, 11). Comenzamos este Sínodo con gran alegría. Es un camino empezado hace ya 2 años y nos llena de gozo encontrarnos de nuevo como hermanos, lo que acabamos de escuchar. HERMANOS: que venimos de los 4 puntos cardinales convocados por Pedro movidos por el amor al Señor Jesús y a la Madre Iglesia. San Pablo nos ha invitado precisamente a la alegría. Esa alegría del Evangelio que el Papa Francisco proclama incansablemente por todo el mundo. Pero como él mismo nos ha dicho: “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada. A veces nos entristece escuchar como el mundo ha enfocado este Sínodo pensando que venimos como 2 bandos opuestos a defender posiciones irreductibles. Por eso “Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. Más difícil es la segunda recomendación. SEAN PERFECTOS: Somos conscentes de nuestros defectos y límites, pero el Señor que nos llamó es perfecto y sabe sacar bienes incluso de lo que puede parecer un mal, puesto que es el Espíritu Santo quien en definitiva guía su Iglesia. Él sabrá inspirar nuestros pensamientos, palabras y acciones como decimos en la oración “agimus tibi gratias”. Luego se nos ha dicho: ANIMENSE: No somos una Iglesia en vía de extinción ni mucho menos. La familia tampoco, aunque está amenazada y combatida. Tampoco venimos a llorar ni a lamentarnos por las dificultades. Ya el Salmo 26 nos dice: “Sé valiente, ten ánimo. Espera en el Señor” (Sal 26, 14). TENGAN UN MISMO SENTIR: Todos buscamos la unanimidad que viene del diálogo, no de las ideas defendidas a ultranza. San Pablol nos recuerda: “Tengan los mismos sentimientos de Cristo” (Flp. 2, 5). VIVAN EN PAZ: Y como nos dice Evangelii Gaudium (238) el diálogo es la contribución a la paz, porque la Iglesia proclama “el evangelio de la paz” (Ef. 6, 15). Al anunciar a Jesucristo, que es la paz en persona (Cf. Ef. 2, 14), la Madre Iglesia nos anima a ser instrumento de pacificación y testimonio creíble de una vida reconciliada (Propositio 14). Es hora de saber cómo diseñar en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo. POR ESO QUEREMOS COMENZAR EL SINODO EN PAZ. No es la paz del mundo, hecha de componendas y compromisos que tantas veces no se cumplen. Es la paz de Cristo, la paz con nosotros mismos. Y la conclusión es evidente: “El Dios de la caridad y la paz estará con Ustedes” (II Cor 3, 11). Por eso podemos decirle: “Quédate con nosotros Señor” (Lc 24, 13). No precisamente porque el día está terminando, sino porque está comenzando. Un nuevo día para las familias del mundo, creyentes o no creyentes, familias cansadas de las incertidumbres y dudas sembradas por diversas ideologías, como las de la deconstrucción, contradicciones culturales y sociales, fragilidad y soledad entre otras. Quédate con nosotros Señor para que este Sínodo produzca un camino de alegría y esperanza para todas las familias.

0 comentarios en “Maradiaga: “Queremos comenzar el Sínodo en paz”
  1. Retrato de la ideología francisquita enmascarada con citas biblicas expuesta por el colega Maraduiaga:
    ” Es hora de saber cómo diseñar en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos. No necesitamos un proyecto de unos pocos para unos pocos, o una minoría ilustrada o testimonial que se apropie de un sentimiento colectivo.

    POR ESO QUEREMOS COMENZAR EL SINODO EN PAZ. No es la paz del mundo, hecha de componendas y compromisos que tantas veces no se cumplen. Es la paz de Cristo, la paz con nosotros mismos.

    Y la conclusión es evidente: “El Dios de la caridad y la paz estará con Ustedes” (II Cor 3, 11). Por eso podemos decirle: “Quédate con nosotros Señor” (Lc 24, 13). No precisamente porque el día está terminando, sino porque está comenzando.

    Un nuevo día para las familias del mundo, creyentes o no creyentes, familias cansadas de las incertidumbres y dudas sembradas por diversas ideologías, como las de la deconstrucción, contradicciones culturales y sociales, fragilidad y soledad entre otras. Quédate con nosotros Señor para que este Sínodo produzca un camino de alegría y esperanza para todas las familia”.
    Creyentes o no creyentes. Fruto de las tenidas de Assisi.Asís deístas-animistas-panteistas.
    Han perdido el oremus y algo más.

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