La alarmante situación de la mujer cristiana en Pakistán

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pakistan_cristiani_protesta Un informe señala lo que muchos temen pero pocos dicen: cada años miles de mujeres hindúes o cristianas se ven obligadas a convertirse al Islam y casarse con hombres musulmanes en Pakistán. En los últimos días se ha conocido el caso de una nueva mujer forzada a convertirse al Islam. Fouzia, una mujer cristiana de 25 años, casada y con tres hijos, fue secuestrada el pasado 23 de julio por Muhammad Nazir, musulmán de 55 años y padre de ocho hijos, que la ha obligado a convertirse de manera forzosa al Islam. Según informaciones de la Agencia Fides, el hombre que posee extensos campos de trabajo, ha utilizado su posición para chantajear a Fouzia y toda su familia, los cuales trabajan para él. La familia, asustada, no denunció el hecho de inmediato, sino que esperó el regreso a casa de la joven Fouzia. Después de recibir repetidas veces la petición del regreso de la mujer, Nazir les comunicó que la mujer se había convertido al Islam y ahora era su esposa, amenazando con “graves consecuencias” si la familia le creaba problemas. Los familiares de Fouzia, cuyos recursos económicos son muy limitados, se han dirigido al abogado cristiano Sardar Mushtaq Gill, el cual ha denunciado esta situación ante la policía. El abogado declaró a Fides que estos casos “son frecuentes, pero, en este caso, el hombre que secuestró a una mujer cristiana está casado y también la víctima es una mujer casada”, y esto, señala el abogado, es un elemento que podría salvarla. Lo más preocupante de todo es que según concluye Gill “estos casos en raras ocasiones terminan con el retorno de las niñas a sus familias de origen”. En relación a lo anteriormente señalado, un reciente informe publicado por la ONG de Pakistán “Fundación Aurat”, confirma lo que muchos temen pero pocos dicen: cada años miles de mujeres hindúes o cristianas se ven obligadas a convertirse al Islam y casarse con hombres musulmanes en Pakistán. En una nota enviada a la Agencia Fides, la directora de la Fundación, Mahnaz Rehman, destacó la difícil situación para las mujeres en Pakistán, abordando la cuestión específica de la discriminación religiosa. El informe señala que el delito de “conversión forzada” al Islam está muy extendido y es algo común en la sociedad, pero no es tomado con la debida consideración ni por la policía ni por las autoridades civiles. Para que la conversión sea efectiva, es habitual que las mujeres o sus familiares sean víctimas de presiones y amenazas. En numerosas ocasiones las chicas –habitualmente menores de edad- son secuestradas y entregadas a sus secuestradores o a terceros, a veces son incluso sus propios familiares los que las venden o comercian con ellas. [cite]En numerosas ocasiones las chicas son entregadas a sus secuestradores por sus propios familiares[/cite] El proceso judicial es algo escabroso, y más si tenemos cuenta que Pakistán tiene un dudoso sistema judicial y es un país tradicionalmente machista. En caso de que la familia presenta una denuncia, el secuestrador, a su vez, presenta una contra-denuncia, acusando a la familia y afirmando que ella se ha convertido por su propia voluntad. Cuando es llamada a declarar ante un juez, la chica, objeto de amenazas y presiones incalificables, afirma haberse convertido voluntariamente y estar de acuerdo con el matrimonio. Así el caso queda cerrado. “A este tipo de casos les falta la realización de una investigación seria, que demuestre este fenómeno y el mecanismo que se establece”, denuncia el informe. Un hecho parece decisivo en el proceso: “en el momento en que se presenta la denuncia y surge la disputa por la mujer, hasta la audiencia en la corte, las chicas permanecen en custodia de los secuestradores y sufren traumas y violencia de todo tipo”. Entre las presiones aplicadas a las adolescentes, está la de ser castigadas por apostasía si renuncian a ser musulmanas, por lo que podrían ser condenadas a muerte. La organización “The Voice”, también ha denunciado la situación de Tarfa Younis, una adolescente pakistaní de 12 años. Huérfana desde 2005, Tarfa fue vendida por sus hermanos a un musulmán de 55 años que la ha obligado a convertirse bajo amenaza de terribles vejaciones. Tras conseguir escaparse Tafar se encuentra bajo la protección y ayuda de los servicios sociales, mientras que la organización “The Voice” está siguiendo el caso con asistencia legal. [cite]Las adolescentes pueden ser castigadas por apostasía si renuncian a ser musulmanas, por lo que podrían ser condenadas a muerte[/cite] El informe de la Fundación Aurat hace un llamamiento a las autoridades policiales y civiles para que desenmascaren esta práctica y salven a las chicas de las minorías religiosas y destaca que la mayoría de los casos, las víctimas son adolescentes menores de edad, sometidas a violencia sexual, prostitución forzada, abuso doméstico o tráfico de la trata de personas.

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