El cura rockero pide perdón por posar semidesnudo

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cura rockero Después de que el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez Zamora, le haya apartado de sus tareas pastorales tras el escándalo. «Soy consciente del daño que he provocado no solamente a la Archidiócesis, sino también y por extensión a la Iglesia entera». Javi Sánchez, el sacerdote de la diócesis de Zaragoza que posó semidesnudo en una imagen para promocionar su último trabajo musical, ahora pide perdón por el escándalo provocado. A través de un comunicado, el cura rockero relata como se entrevistó con el obispo de Zaragoza que decidió retirarle de sus labores pastorales por la «tranquilidad espiritual de los fieles». Después de pedir perdón, Javi Sánchez reconoce en un gesto de humildad que se equivocó y pide al arzobispo que le deje volver a sus labores pastorales: «Pues deseo seguir sirviendo a la Iglesia como he venido haciendo los últimos 20 años». A continuación, reproducimos la nota del sacerdote: «Ante la situación de escándalo originada por la publicación de la entrevista aparecida en la edición digital del medio “Heraldo de Aragón” el 13 de julio de 2015 concerniente a mi actividad musical, en la que se hizo un uso indebido de una imagen nada adecuada y descontextualizada, solicité un encuentro personal con el Sr. Arzobispo, D. Vicente Jiménez Zamora quien, en cuanto tuvo ocasión, me recibió en el Palacio Episcopal al día siguiente. Con una exquisita amabilidad y comprensión, escuchó mis argumentos sobre cómo se habían producido los hechos y mi sorpresa y malestar consiguientes. A continuación, pasó a darme su parecer sobre los hechos y las implicaciones que podían tener. Así mismo, me comunicó que, tras haber meditado y orado largamente, él –como Pastor de la Archidiócesis– tenía que velar por la tranquilidad espiritual de todos los fieles a él encomendados. Por esta razón, me indicó la conveniencia de apartarme de mis tareas pastorales como medida provisional hasta que se aclaren los hechos. Sin entrar a juzgar el uso que terceras personas pudieran hacer de esa situación, y a pesar de no haber estado nunca en mi ánimo, soy consciente del daño que he provocado no solamente a la Archidiócesis, sino también y por extensión a la Iglesia entera. Por ello, pido perdón de todo corazón a mis hermanos en el presbiterio, cuya imagen sacerdotal puede quedar desprestigiada por mi actuación y de manera especial a mis compañeros de San Pío X: Ángel, Juan Antonio y Daniel; a mi Arzobispo, por haberle puesto en una situación tan delicada e inmerecida por su parte; a todos los fieles de la parroquia y del barrio de La Jota y al resto de católicos de la Diócesis y a todas las personas de buena voluntad a quienes dicha publicación haya ofendido de alguna manera. Agradezco la inmensa humanidad y comprensión de mi Arzobispo, quien –en todo momento– me hizo sentir su afecto y cercanía, a pesar de su lógica preocupación. Después de hablar con la persona que me realizó la entrevista, se ha conseguido una rectificación pública de la misma para subsanar, en la medida de lo posible, un mal que –por otro lado– sé que es irreparable y que tan negativas consecuencias está teniendo no sólo para mí, sino para la diócesis. Espero que pueda resolverse de la mejor manera. También espero del Sr. Arzobispo que –si lo tiene a bien – me rehabilite en mi labor pastoral, pues deseo seguir sirviendo a la Iglesia como he venido haciendo los últimos 20 años, con verdadero espíritu de entrega y servicio. Reitero mi arrepentimiento y dolor por todo lo sucedido y reconozco el grave error que he cometido, asumiendo con toda la paz las consecuencias derivadas de ello

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Comentarios
33 comentarios en “El cura rockero pide perdón por posar semidesnudo
  1. Pero majara, ¿tu crees que un cura capaz de despelotarse
    sin ser consciente del alcance de sus actos está
    capacitado para el ejercicio del ministerio sacerdotal en la Iglesia?

    Tu podrás ser un irresponsable.
    Esperemos que tu Obispo no lo sea.

  2. Que bueno es arrepentirse. Señal de humildad clara. Ánimo a este sacerdote que ha sabido rectificar. Cristo no se cansa de perdonarnos.

    1. Es una foto de estudio, no es un selfie en el baño. Hay focos, cámaras, maquillaje, poses, tatuajes y alitas blancas incluidas. Osea que no es un despiste, hay mucho detrás….A quién le gustaría este sacerdote como catequista de sus hijos? O como director espiritual? Lo siento pero creo que el ministerio sacerdotal es otra cosa, o igual es que he conocido a muchos sacerdotes santos…

  3. La foto más que escandalosa me parece innecesaria.

    Pero es la mía una opinión que expresa solo un parecer,un gusto,no es dogma de fe,ni siquiera de fe en los códigos estéticos.

  4. La tentación nos puede hacer caer en cualquier momento, nadie estamos libres, pero el Señor dijo: vete y no peques más. El perdón es algo grande, muy grande.
    Arrepentidos los quiere Dios.

  5. En qué tipo de mente hay que ponerse, para entrar en la de este para ponerse delante de sus feligreses, celebrando misa, por no decir delante del Señor, en pleno sacrificio?

  6. ¿Una imagen descontextualizada, reverendo?

    No, la imagen es detestable y en un célibe ordenado, penosa. Ha hecho un daño horrible. Oración, penitencia y si sus superiores lo ven conveniente, ejerza su ministerio donde el daño de su infamia no haya llegado. Que Dios le de fuerzas.

  7. No justifico la famosa «fotito», pero tampoco creo que, tras reconocer y confesar su culpa, expresar el arrepentimiento y suplicar de perdón, la acción de Dios por el ministerio de la Iglesia, en nombre de Jesucristo, concede el perdón de los pecados, determina la modalidad de la satisfacción, ora por el pecador y hace penitencia con él. Así el pecador será curado y restablecido en la comunión eclesial. Es el ejercicio de la misericordia que Cristo espera de sus seguidores. Lo demás, es pura hipocresía. Y eso sí que hace daño a la Iglesia.

  8. La humildad es un don de Dios, reconocer las faltas y pedir perdón es un camino de conversión que todos debemos recorrer. El publicano y el fariseo son clara enseñanza de nuestro Señor en la materia. Lo demás es suspicacias y falta de fe en la providencia divina.

  9. Estos hechos, con ser graves, no son los únicos que deberían causar estupefacción (aunque hoy, en la situación a la que hemos llegado, ya no nos extrañemos de casi nada); ¿un cura rockero? ¿que promociona su «último trabajo musical» – o sea, que ha habido otros antes-?
    ¿Era conocida por el obispo esta actividad? Si no, malo. Si sí peor: porque o el sacerdote lo hacía con permiso de su obispo o si lo hacía sin el permiso el obispo le dejaba hacer.
    En fin: esto parece hacer agua por todos lados…

  10. «muy bien» y otras compañías, menos mal que en la Iglesia también existen los seglares. Y menos mal que el Señor, alabó la fe de un centurión, acostumbrado a la vida y a saber como funcionan las cosas y dijo «en verdad que en Israel (¿la iglesia en alguna medida?) no he encontrado tanta fe».
    Son dos cosas distintas el arrepentirse y el coger el buen camino. En una empresa un poco seria, alguien que hace una «espantá» de ese tipo contra el código ético, se le quita de su cargo y se le manda «in partibus infidelium» durante unos años. Por dos motivos, para que reflexione y , segundo para ver si su arrepentimiento (del que no se duda en lo interior) es perseverante con los años. Porque sino el riesgo para la organización es grande y el ejemplo que cunda, no digamos.
    En la iglesia, en mi humilde opinión, algunos de la clerecía están muy mal acostumbrados. Recuerdo a un religioso que hace años me comentaba cómo le costaba la obediencia y que no era fraternal y no se cuantos peros. Sencillamente le dije: póngase a trabajar a las órdenes de otros que «ni creen en Dios y ni le importan los hombres» y verá vd. lo que es obediencia; y de esos hay millones de hombres.
    Y el paso por un monasterio, durante un año al menos, no le vedría mal porque él mismo se confrontaría si, como enseña San Pablo, busca sus intereses o lo de Jesucristo. Y aclararía su elección y su afianzamiento en ella. Y lo de que de entrada la Iglesia permita a curas y monjas ser roqueros, cantarines, actores, etc. etc. me parece gordo. Vuelvo al Centurión; para que alguien salga en público de esa manera primero tiene que pedir permiso, y luego nunca se le da. Un poquito de milicia sobre la tierra, con Job, hacía falta.

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