San Pelayo de Córdoba, mártir

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(Santopedia)- Pelayo nació en Galicia en la actual diócesis de Tui-Vigo en el año 911, probablemente en la parroquia de Albeos. El cual confesando la fe católica, por órden de Abderramán, rey de los sarracenos, fue despedazado miembro por miembro con unas tenazas de hierro, consumando así gloriosamente su martirio.

Eran los duros tiempos en los que España sentía sobre si el duro peso de la dominación musulmana, que tan poco aprecio siente por la virtud de la castidad. Y, de en medio de este mundo, Dios iba a elegir para si la flor pura del alma de Pelayo, cuando apenas si se había abierto a la vida.

Junto con su tío, el obispo de Tui Hermigio fue apresado y llevado a Córdoba a raíz de la batalla de Valdejunquera, del año 920, permanece como rehén a fin de facilitar la liberación de su ilustre tío que a su retorno a Galicia debía conseguir una fuerte suma convenida.

Allí, el califa se sintió torpemente atraído por la esbelta figura del muchacho de catorce años, horrorizado éste más por la monstruosidad de la proposición que por los posibles castigos que supondría su negativa, antepuso el amor de Dios a las seducciones del mundo y guardó el corazón limpio. Recibió el martirio el día 26 de junio del año 925. La sangre de los mártires ha hecho germinar siempre aquella tierra que ha recibido su riego, de ahí que el cuerpo sin vida del joven Pelayo haya recibido el culto desde muy pronto con gran respuesta de gracias por su parte.

En un principio fue trasladado de Córdoba a León, pasando más tarde a Oviedo, donde recibe veneración en el monasterio de San Benito que lleva su nombre. Es Patrono del Seminario Menor de Tui.

Fuente: santopedia

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Comentarios
6 comentarios en “San Pelayo de Córdoba, mártir
  1. El poco amor por la castidad de los musulmanes les impulsa a vestir a las mujeres de pies a cabeza, ejecutar gays, lapidar adulteras, prohibir relaciones prematrimoniales, y hasta tener una policía especializada en asuntos morales con mayor poder que la policía normal, es mucho mas amor por la castidad del que vemos en los países católicos

    1. José, creo que no es tanto así.
      Si les gusta la castidad, pero para que la practiquen sus mujeres.
      Ya ves, ellos se hacen kamikazes porque así se van a SU cielo, donde gozaran (creo) de 40 vírgenes diario, a la mañana siguiente en SU cielo, ésas mismas que eran virgenes, ZAZ, vuelven a ser virgenes y de nuevo ellos les quitan la virginidad, y así, día tras día.
      Esa es la meta que se persigue por lo que matan a tanto inocente e indefenso cristiano, sobre todo:
      El sexo. No más. Qué castidad, ni qué castidad, si tienen no esposas, esclavas. Claro, es su creencia, ellos sabrán.

    2. No le contestéis, que nos acusa de… islamofobia.
      Bueno, es lo políticamente correcto, cada vez que alguien expresa alguna disidencia, como «Dios no goza con la sangre, Dios es logos». Y nadie más próximo a la yijad que los defensores de la teoría del núcleo. El diablo los cría y ellos ocasionalmente se vuelven compañeros de viaje.

    3. ejecutar gays,” Perdona, los que ejecutábamos gays, quemándolos, éramos nosotros hasta la Revolución Francesa y, luego, hasta el final del siglo XX, en Alemania, por ejemplo, los castigábamos con cárcel. Mahoma, en el Corán dic que “hay que reprenderlos. Y en el Magreb (lo sé de primera mano) se consideraba que la homosexualidad masculina era un pecadillo de juventud de jóvenes inmaduros.

  2. “la dominación musulmana, que tan poco aprecio siente por la virtud de la castidad. “Se me escapa una risa floja, cuando veo que ahora se reprocha a los musulmanes justamente lo contrario: reprimirla libertad sexual. Ahora somos nosotros los que hemos barrido todo resto de moral sexual y familiar.

  3. ¿SOTA DE BASTOS por qué no te nacionalizas marroquí, mauritano o turco y así gozarás de los encantos múltiples de ese Islam al que tanto defiendes?

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