Fue un mártir del siglo IV, cuyo desenlace tuvo lugar en Dióspolis o Lidda, en Palestina. Es considerado patrón de Inglaterra, de Rusia, de Portugal y de Cataluña.
Se sabe realmente poco de la vida de este santo y es difícil separar la verdad de la leyenda. Su nombre viene del griego y significa ‘agricultor, que trabaja en la tierra’.
Algunos historiadores coinciden en que San jorge era militar y servía en el ejército de Diocleciano, un emperador romano que inició varias persecuciones contra los cristianos. Su oposición a esas persecuciones habrían sido el motivo de su martirio en el año 303.
El relato más conocido de San Jorge y también el más fantasioso, es el episodio del dragón. San Jorge venció a un dragón salvando a una doncella y al pueblo al que amenazaba. A partir de ese hecho aquel pueblo se convirtió al cristianismo. En esa leyenda, forjada posiblemente en el siglo X, los autores ven una representación de la victoria del cristianismo sobre el paganismo.
Sea como fuere, hoy la Iglesia celebra a San Jorge, que murió decapitado por Cristo en Palestina en el año 303.