«El cristiano debe acoger al pecador, pero nunca al pecado»

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MANUEL GUERRA3 Para seguir a Cristo en estos tiempos difíciles es necesario nadar contracorriente. Así lo ha manifestado D. Manuel Guerra en una entrevista que pueden leer aquí.


D. Manuel Guerra, renombrado experto en sectas y quien fuera presidente de la Facultad de Teología del Norte de España, analiza la situación actual de la Iglesia en una entrevista concedida a la revista Sembrar, de la Archidiócesis de Burgos. Para este sacerdote burgalés, el mayor peligro que amenaza hoy a la Iglesia es la falta de santidad de sus miembros, amenazados por un ambiente marcado por el laicismo y el relativismo moral. «Tenemos una Iglesia con mucha gente, pero pocos practicantes», se ha lamentado el entrevistado, al tiempo que ha explicado que este es el motivo de que el Papa Francisco haya hecho un llamamiento «a salir a las periferias». Sin embargo, Guerra ha querido lanzar un mensaje de esperanza y ha asegurado que la Iglesia católica, como su fundador, siempre resucita por difíciles que sean los tiempos. Y estos que nos ha tocado vivir, lo son, ha recalcado durante su entrevista que reproducimos íntegramente a continuación: Sacerdote e investigador… Así es. La búsqueda de la verdad es muy importante e incluso imprescindible también en el ámbito pastoral. Hubo un hecho que marcó mi vida a los 30 años, cuando hice unos ejercicios espirituales en Burgos, con un sacerdote de Ávila, don Baldomero Jiménez Duque, que tenía un gran prestigio como sacerdote pastoral e investigador. Él fue quien me orientó hacia la investigación, aunque siempre me decía que con una sola pata no se anda, el aspecto pastoral también es muy importante. Mi tiempo libre siempre lo he dedicado a investigar. ¿Cuáles fueron sus primeras investigaciones? Desde el principio me interesaron los primeros siglos de la Iglesia, desde el siglo VIII antes de Jesucristo. Un periodo muy interesante porque ahí, en el primer milenio, tenemos el modelo del diálogo ecuménico entre ortodoxos y católicos, como ejemplo de unidad de los cristianos que ahora se busca. ¿Fue muy duro el comienzo de la Iglesia? Sí, por la intransigencia del Imperio Romano, que hace oficiales a la gran mayoría de las religiones, pero persigue al cristianismo. ¿Y cuál ha sido la clave de su supervivencia? Sin duda alguna, la clave es Jesucristo, porque cualquier institución humana en el siglo II hubiera sucumbido, con persecuciones brutales, hasta el punto de que todos sus súbditos debían adoración a la estatua del emperador o de Júpiter, si no, eran reo de muerte. Los cristianos no tenían salida. Algunos apostataron y hubo muchos mártires. ¿Dónde está el peligro para la Iglesia? Yo diría que no es exterior, el peligro siempre está dentro; los cristianos no somos santos, si lo fuéramos no habría peligro, pero no lo somos. Tenemos una Iglesia con mucha gente, pero pocos practicantes. De una parroquia de 10.000 feligreses, ¿cuántos van a misa los domingos? ¿Qué hacemos? Por eso el Papa Francisco nos llama a salir a las periferias. Tenemos que impregnar el ambiente que nos rodea o estamos perdidos si nos dejamos contagiar por el actual, con el laicismo y el relativismo, que nos lleva a que no existen verdades universales. Los cristianos y nuestra falta de santidad contribuimos a este ambiente. Ese es el peligro. ¿El modelo de sociedad actual no ayuda? Nada, porque se vive a espaldas de Dios, no se menciona a Jesucristo en nuestra vida social, lo hemos apartado. Estamos en una corriente totalmente laicista, que reduce el contenido religioso al fondo de la conciencia y a los templos, pero nada en la calle, nada en la vida social, nada en la educación, ningún signo externo. En España estamos viviendo esta situación, que nos hablan de un tiempo nuevo, que es un tiempo laicista. ¿Qué podemos hacer los cristianos? Está muy claro: ser santos e irradiar a Jesucristo allá donde estemos. Los tiempos han cambiado, antes para ser ateo hacía falta personalidad, ahora es al revés, los blandos no sirven para ser cristianos, hay que nadar contracorriente, con la confianza de que si nos fiamos de Jesucristo el triunfo es seguro. Pero ser santo es imposible, el cristiano también es pecador, ¿no? Cierto, el cristiano debe tratar de serlo sabiéndose pecador, aunque un pecador que ama a Jesucristo y que se siente amado por Él, porque el verdadero amor nace de Dios, porque para poder amar primero tenemos que sentirnos amados. Y algo importante, el cristiano debe acoger al pecador, pero nunca al pecado. Tal como están las cosas, ¿queda poco margen al optimismo? Los cristianos de ahora debemos dejar atrás el miedo y llenarnos de fe y valentía, que nos hace mucha falta, respaldándonos unos a otros. En definitiva, mirar hacia adelante… Ya lo decía Chesterton en El hombre eterno: «El cristianismo ha muerto muchas veces y otras tantas se ha alzado de nuevo, pues contaba con un Dios que sabía como salir del sepulcro». Debemos confiar en que la Iglesia católica, como su fundador, Jesucristo, por difíciles que sean los tiempos, y estos lo son, aunque sea crucificada siempre resucita. Don Manuel Guerra es autor de un blog en INFOVATICANA.

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