‘Pienso en los mártires de nuestros días, que terminan sus vidas por gente que odia a Jesucristo’

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santa marta‘También yo acabaré. Todos nosotros acabaremos. Nadie tiene la vida ‘comprada’. Conmovedora homilía del Papa Francisco en Santa Marta, en la que recordó a los mártires de hoy, de 2015.


La parábola de “Juan el Grande” en primer plano y, apenas detrás, el dolor agudo por los muchos cristianos que aún hoy son llevados al matadero porque su vida anuncia la de un Dios que otros odian. Es una de las homilías de Santa Marta más conmovedoras la que propone el Papa siguiendo el pasaje del Evangelio de Marcos, que cuenta la trágica muerte de Juan el Bautista. Él – subrayó el Pontífice – que “nunca traicionó su vocación”, “consciente que su deber era sólo proclamar” la “proximidad del Mesías” – consciente de ser “sólo la voz”, porque “la Palabra era Otro” – “termina su vida como el Señor, con el martirio”.

Es sobre todo cuando termina en la cárcel por mano de Herodes Antipas que“el hombre más grande nacido de mujer” se hace, observa el Papa, “pequeño, pequeño, pequeño”, golpeado primero por la prueba de “la oscuridad del alma” – cuando duda que Jesús sea aquel a quien ha preparado el camino – y luego cuando llega para él el momento final, ordenado por un rey fascinado y desconcertado al mismo tiempo por Juan. Una orden que el Papa se detiene a considerar con realismo:

“Al final, después de esta purificación, después de este descenso continuo en la anonadación, haciendo camino a la anonadación de Jesús, termina su vida. Ese rey desconcertado es capaz de tomar una decisión, pero no porque su corazón se haya convertido, sino porque el vino le ha dado coraje. Y así Juan termina su vida bajo la autoridad de un rey mediocre, borracho y corrupto, por el capricho de una bailarina y el odio vengativo de una adúltera. Así termina el Grande, el hombre más grande nacido de mujer”.

“Cuando leo este pasaje – afirmó el Papa – les confieso que me conmuevo” y pienso siempre en “dos cosas”:

“En primer lugar, pienso en nuestros mártires, en los mártires de nuestros días, los hombres, las mujeres, los niños que son perseguidos, odiados, expulsados de sus hogares, torturados, masacrados. Y esto no es una cosa del pasado: esto sucede hoy. Nuestros mártires, que terminan sus vidas bajo la autoridad corrupta de gente que odia a Jesucristo. Nos hará bien pensar en nuestros mártires. Hoy pensamos en Pablo Miki, pero eso sucedió en el 1600. ¡Pensemos en los de hoy! En los del 2015”.

Por otra parte, continuó el Santo Padre, este abajarse de Juan el Grande “continuamente hasta la nada” me hace pensar, “que estamos en este camino y vamos hacia la tierra, donde todos acabaremos”. Me hace pensar en “mí mismo”:

“También yo acabaré. Todos nosotros acabaremos. Nadie tiene la vida ‘comprada’. Nosotros también, queriendo o no queriendo, vamos por el camino de la anonadación existencial de la vida, y esto, al menos a mí, me hace rezar para que esta anonadación se parezca lo más posible a Jesucristo, a su anonadación”.

(Radio Vaticana)

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Comentarios
5 comentarios en “‘Pienso en los mártires de nuestros días, que terminan sus vidas por gente que odia a Jesucristo’
  1. «El odio vengativo de una adúltera».

    El adulterio no es ninguna tontería tal y como puede observarse ayer y hoy. Es la causa de la embriaguez, la mediocridad y la corrupción.

  2. Esta catequesis del papa Francisco no es muy «profesoral o académica». Más bien escrita en el estilo coloquial, distendido, conversacional y mucho más pastoral que otra cosa propio del Papa argentino, es sin embargo muy transparente, lúcida, y católica: palpita en su esencia el corazón del Evangelio.

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