«A algunas segundas uniones sería cruel pedirles que se separen»

|

TuchoElisabetta Piqué ha entrevistado para La Nación a Victor Manuel Fernández, elegido por Francisco para la comisión que redactó el texto final del Sínodo. -Éste fue su primer sínodo: ¿qué es lo que más lo impactó? -Me impactó poder discutir con gente de todo el mundo. A mi lado se sentaba el presidente de la Conferencia Episcopal de la India y del otro lado, el de Vietnam. Salí muy enriquecido, y creo que ahora puedo encarar distintos asuntos con una riqueza de perspectivas mucho mayor. También me impactó que el Papa nos rogara hablar con plena sinceridad y claridad sin tenerle miedo «a nadie». Me deslumbró su paciencia para estar varios días sentado de la mañana a la noche escuchando atentamente a todos. Mientras alguno roncaba y otros se quejaban del dolor de espalda, él miraba, sonreía, anotaba. Los obispos que participaron en sínodos anteriores están felices, porque dicen que durante estos días se ha podido discutir con los pies sobre la tierra y se han puesto sobre la mesa cuestiones que en los últimos años no se planteaban de manera muy directa. Nadie se privó de hablar de las dificultades concretas que hay en los distintos lugares para vivir todo lo que la Iglesia enseña. -¿Se esperaba que hubiera tanta división respecto de la cuestión de los divorciados vueltos a casar? -En realidad yo pensaba que este tema ni siquiera se iba a tratar, o que sólo se lo iba a mencionar de paso, porque había muchos otros asuntos que nos preocupaban más. Lo llamativo es que la posibilidad de que algunos divorciados vueltos a casar pudieran comulgar fuera planteada por muchos obispos. Yo no hablaría de división, porque quienes lo plantearon lo hicieron con mucha prudencia, dejando bien clara la indisolubilidad matrimonial, y quienes se oponían lo hacían pensando en el bien de las familias y de los hijos. Sólo había un grupo de seis o siete muy fanáticos y algo agresivos, que no representaban ni el 5% del total. -¿Cómo explica la marcha atrás que hubo en el tema de los homosexuales, que en el borrador tenían «cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana» y que en el documento final dice que deben ser acogidos «con respeto y delicadeza», en un párrafo que no alcanzó el quórum necesario? -En realidad, después del trabajo de los círculos menores, parecía que el consenso estaba en no tratar este tema ahora, porque lo que interesaban eran las cuestiones más directamente relacionadas con la familia y habría muchas otras cuestiones igualmente importantes que no había tiempo de tratar. Por eso, en el documento final quedó sólo un breve párrafo que rechaza la discriminación. El hecho de que ese breve párrafo no haya logrado los dos tercios no se explica por un voto negativo de sectores muy conservadores, sino también por un voto negativo de algunos obispos más sensibles al tema que no quedaron conformes con lo poco que se dijo. En cambio, alcanzó los dos tercios el párrafo que rechaza las presiones internacionales sobre los países pobres para que tengan una ley de matrimonio homosexual. ¿Por qué? Aquí pesó la experiencia africana, ya que los obispos africanos narraban que en varios de sus países quienes se declaran homosexuales son impunemente torturados, asesinados o encarcelados, y sin embargo los gobiernos, por las presiones internacionales, sólo se preocupan por tener una ley de matrimonio homosexual. Quizá nos habría faltado decir, al menos, con el papa Francisco: «¿Quiénes somos nosotros para juzgar a los gays?». Muchas cosas podrían haber madurado mejor con más tiempo, pero se dio una fuerte prioridad a la escucha mutua, pensando que ésta era sólo una primera etapa exploratoria. -Hay sectores que definen el sínodo como «una derrota» para Francisco justamente porque no tuvieron la mayoría necesaria requerida para ese párrafo y otros dos párrafos sobre los divorciados vueltos a casar, aunque sí tuvieron mayoría absoluta. ¿Usted qué opina? -De ninguna manera es una derrota. Lo que el Papa espera es una mayor apertura pastoral de ministros «con olor a oveja», capaces de sufrir con la gente. Él nunca propuso una solución concreta, pero aceptó que el tema se planteara y se buscara una solución. Además, si tenemos en cuenta que los párrafos sobre los divorciados vueltos a casar tuvieron un 60% de votos a favor, eso no es una derrota. Pocos años atrás eso era impensable, y yo mismo me sorprendí por ese nivel de aprobación. Dado que esos párrafos representan a más de la mitad, el Papa pidió que sigan siendo parte del documento que se discutirá a partir de ahora. Es decir, tengamos claro que no serán retirados, aunque no hayan alcanzado los dos tercios de los votos. Nadie quiere negar la indisolubilidad del matrimonio y a todos nos interesa alentar a los matrimonios a ser fieles, a superar sus crisis, a volver a comenzar una y otra vez, pensando especialmente en el sufrimiento de los hijos. Pero muchos han insistido en las segundas uniones que llevan muchos años, que viven con generosidad y que han tenido hijos. La mayoría considera que sería cruel pedirles que se separen, provocando un sufrimiento injusto a los hijos. Por eso seguimos pensando en la posibilidad de que puedan comulgar, teniendo en cuenta que, como enseña el Catecismo, donde hay un condicionamiento que la persona no puede superar su responsabilidad está limitada. Sin embargo, es un tema que debe ser mejor profundizado, y no conviene apresurarse. No hay que olvidar, por otra parte, que el Mensaje del Sínodo asume que en esta primera etapa se comenzó a reflexionar «sobre el acompañamiento pastoral y sobre el acceso a los sacramentos de los divorciados en nueva unión». Si bien la minoría más dura pedía que esto no se mencionara en el mensaje, para cerrar el tema, ese pedido no fue escuchado y el 95% de los miembros aprobó el mensaje. -Comenzó un proceso que culminará después de otro sínodo en 2015. Como bien explicó usted, para el Papa «el tiempo es superior al espacio». Pero el sínodo también dejó claro que hay un grupo, minoritario pero compacto, que se resiste a la idea de una Iglesia que no excluye a nadie. ¿Quedó preocupado? -Por un lado quedé contento. Hay avances reales. Todos salimos con una conciencia mucho más clara y profunda de la gran complejidad de las problemáticas matrimoniales y familiares. Eso ayudó a no usar expresiones agresivas que en la Iglesia eran muy comunes hasta hace pocos años, expresiones que tenían que ver con teorías que no se encarnaban en la realidad concreta de la gente. Por otra parte, quedé insatisfecho. Yo habría deseado más avances en otros temas que preocupan a las familias, y que considero más importantes que el de los divorciados en nueva unión. No sería correcto reducir este sínodo a dos temas llamativos. También se habló mucho sobre la dignidad de la mujer y sobre las distintas formas en que son objeto de discriminación, de violencia y de injusticia. Se habló de los problemas de los jóvenes, de la desocupación, de la educación, etc. Pero ésta fue sólo una etapa en el camino, y la mayoría siente que se ha dado un gran paso, que se ha inaugurado un nuevo modo de encarar los temas, con libertad y claridad. Por eso, más allá de los resultados, se ha abierto para la Iglesia una nueva etapa. -¿Qué les diría a quienes critican a Francisco porque con este sínodo se abrió una «caja de Pandora»? -Que si no se abre la «caja de Pandora» lo que se hace es esconder la mugre debajo de la alfombra, meter la cabeza en un hueco como las avestruces, alejarnos cada vez más de la sensibilidad de nuestra gente y quedarnos contentos porque un pequeño grupo nos felicita. Hay que reconocer que varios obispos -y me incluyo- estamos muy detrás, lejos de la sabiduría pastoral, de la visión y de la generosidad del papa Francisco. -¿Pudo percibir hostilidad de la curia hacia el Papa, visto que varios prelados (Gerhard Muller, George Pell, Marc Ouellet, Leo Burke), fueron líderes de un sector conservador que públicamente habló en contra de las aperturas? -No me preocupó lo que dijeron. Algunos de ellos se expresaron con solidez y con preocupaciones sinceras por cuestiones que no pueden ser descuidadas. En otros, aunque son muy pocos, me preocupó el tono: agresivo, irritado, amenazante, no sólo dentro del aula del sínodo, sino en los pasillos y por la calle. Repito: eran muy pocos. Pero allí estaba el Papa, sereno y atento, asegurando la libertad de expresión y garantizando que nadie se pasara de la raya. Era verdaderamente la figura del padre bueno y firme, que asegura que todos sus hijos, también el más débil, puedan expresar su punto de vista y sean respetados.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando

Comentarios
0 comentarios en “«A algunas segundas uniones sería cruel pedirles que se separen»
  1. Parece mentira que es lo diga un cristiano, ¡¡un sacerdote CATÓLICO!!: desde el punto de vista meramente humano, cualquier sacrificio en el seguimiento de Cristo puede resultar cruel. ¿En qué ha quedado entonces la llamada universal a la Santidad que nos recuerda el Vaticano II? ¿Pero no nos dice San Ignacio en sus Ejercicios que la santidad consiste en estar dispuesto a morir por evitar un pecado venial? ¿Entonces es cruel la Iglesia cuando nos propone a los santos mártires como modelos de imitación?
    El señor que ha hecho estas declaraciones es un personaje lamentable

  2. Esta entrevista es terrorífica. Es la constatacion de que estos herejes van a por todas en el Sínodo del próximo año. Conviene estar muy alertas, porque esta gente de mentalidad jacobina y gramsciana está dispuesta a misericordear a los, según ellos, , fanáticos, que defendemos la Doctrina Católica.

  3. Había un grupo, según él, de 6 o 7, muy fanáticos y agresivos. La que nos espera con los nuevos progreinquisidores pseudoprimaveristas. Nos piensan misericordear.

  4. Es una lamentable entrevista. Ya se ve por donde van los tiros del Sinodo Ordinario de 2015. Recemos todos juntos para evitar que se cumplan estos planes.
    Para Maga: Yo ya me doy por misericordeada. Una persona como yo, enamorada del Corazón de Jesús, del Inmaculado Corazón de Maria, de la doctrina de siempre, y de los 10 mandamientos, no tiene ningún futuro a la Iglesia.

  5. EN MI INFINITA INCULTURA
    PENSÉ QUE,ALLÁ,EN ARGENTINA,
    SÓLO HABÍA CARNE VACUNA,
    -QUE NO ES MALA MEDICINA—
    MAS,ME ENTERO,POR VENTURA,
    QUE,TAMBIÉN,-EN SU COCINA,
    USAN LA CARNE DE TRUCHA,
    «SALMONOIDE» Y CON ESPINAS…
    QUIERO DECIR,…,QUE UTILIZAN,
    TRUCHITA A LA BERGOGLIANA,
    DE FUERTE COLOR MORADO…
    CUYOS JUGOS HIPNOTIZAN,
    -CUAL PEYOTE O MARIGUANA-
    AL QUE INGIERE ESTE PESCADO…
    Ramblas,Cardenal Pasquino.

  6. Puede ser que sea mejor que no se separen, lo que les tiene que pedir la Iglesia es testimonio público de que no hay escandalo, y de que conviven como «hermano y hermana» es decir sin cometer adulterio. A ver a cuantos de esos supuestos casos les interesa de verdad seguir esta vía, la única posible para permanecer en gracia.

    Esa proposición de ese prelado es un argumento falsario porque lo que deja caer es que si no se separan da igual si siguen cometiendo adulterio.

    Y si eso es así, ?porque solo pueden cometer adulterio los amancebados? ¿que pasa que al amancebarse obtienes bula? ¿porque los casados normales no podrían entonces comenter adulterio y comulgar sin arrepentirse?.

  7. A todos los comentadores les afirmo que es cierto lo que han escrito, y además les confirmo que «Trucho» (así les decimos a los falsos en Argentina), Tucho Fernández, fué elegido por Bergoglio para estar al frente de la Universidad Católica Argentina, a pesar de que muchas voces dentro de la Iglesia lo rechazaban por sus ideas progresistas y fuera de la Doctrina, pero el entonces Arzobispo impuso su querer. Por lo tanto no nos extrañemos que estas espantosas declaraciones tienen respaldo Papal.
    A esto agrego para quienes no lo saben que la persona que escribe casi a diario en La Nación estos artículos religiosos, queriendo favorecer estas ideas demoledoras de la Iglesia, está casada con un ex sacerdote jesuita que dejó los hábitos, por lo tanto comprendan porque es favorable a todos estos horrores.

  8. Eso Juan Nadie, ¿porque los que no estamos amancebados no podemos comulgar si le ponemos los cuernos a la parienta? Si total, no se entera.
    Estoy de acuerdo con este cura, pero para todos, y si a los amancebados no hay que pedirles que se separen, entonces yo me voy a ir pensando en divorciarme de la Rogelia, porque ya son veinte años y comer cada día el mismo menu cansa. Y luego cuando me busque un apaño va a ser un chollo, porque siempre voy a encontrar un obispo de estos que me da la comunión. Esta iglesia si que mola y no la del aburrido del Ratinger.

  9. Está bien que se les vaya conociendo a estos buenísimos obispos que quieren hacer la vida más liviana a los mortales y de la doctrina si te he visto no me acuerdo. No dice nada de la Ley de Dios, porque eso le debe de importar un pimiento, porque lo suyo es el confort de los hombres, que sigan en sus pecados, sus vicios, sus imperfecciones, A ver si se van enterando algunos de lo que se cuece. Es repugnante la forma que tiene este hombre de expresarse de sus hermanos obispos (tanto que insiste Bergoglio en que nos amemos los unos a los otros, a este su mejor discípulo no lo ha instruido debidamente) Este lenguaje nos resultaría intolerable incluso en boca de políticos, pero en la Iglesia es…

    Yo tenía otro concepto de nuestros pastores… si lo sé no vengo.

  10. Algunos no quieren aprender ni a palos.
    1) Cuando la legislación civil introdujo el divorcio, era por motivos «humanitarios», por casos limite: borracho que pegaba a su mujer, esposa humillada por constantes infidelidades del marido, etc……. han pasado 30 años, ahora no hace falta ninguna razón para divorciarse, solo «porque me da la gana»
    2) Cuando la legislación civil introdujo el aborto, era por motivos «humanitarios», por casos limite: mujer violada, malformación fetal que no tenía posibilidades de sobrevivir, etc………. han pasado 30 años, ahora no hace falta ninguna razón para
    abortar, es un derecho y solo «porque me da la gana».

    ¿A todos estos iluminados de la misericordia, no adivinan que pasará si se permite la comunión a divorciados, en casos «limite» ? ¿o si lo saben y quieren abrir una grieta para dar paso al rio de iniquidad ?

  11. Había una vez un personaje, que robó 3 millones de euros, se fugó al extranjero, se casó, tuvo hijos, y al cabo de unos años se convirtió. Se fue a confesar, y el cura le dijo que tenía que restituir el dinero robado, pero él sufría mucho ya que si devolvía el dinero robado, no podría mantener el tren de vida que llevaba, ni mantener a su familia, tendría que buscar trabajo, y ya era mayor.

    Otro caso es de un musulmán que tenía 5 esposas, y 15 hijos, un oyendo una predicación que le gustó mucho, se planteó si la religión católica era la verdadera, y se fue a hablar con un cura. Este le instruyó en la fe católica y le advirtió que debería quedarse con 1 sola esposa, si quería el bautismo, pero el hombre sufría mucho porque, sus otras esposas quedarían desamparadas, y no hablemos de sus hijos.

    Los dos oyeron hablar de la misericordia, y fueron a pedir consejo a un eminente rector de una universidad católica argentina, y este le respondió a uno que «sería muy cruel pedirle que devolviera el dinero robado», y al otro «que sería muy cruel pedirle abandonar a 4 esposas».

    Los 2 salieron muy felices porque al fin habían encontrado alguien que les comprendía, que podían robar y no hacía falta restituir, y que podían seguir con la poligamia y ser católicos, después de todo, Abraham a tuvo 2 esposas y Dios no se lo prohibió, aunque algún cura carca con «tono agresivo y amenazante» le dijera lo contrario.

    Desde luego tenemos unos rectores de Universidades católicas que son unos lumbreras de la misericordia humana, aunque me pregunto ¿sabrán en que consiste la misericordia divina ?

  12. “Ésta fue sólo una etapa en el camino”, Mons. Tucho dixit.

    Sí, claro; sólo una etapa en el camino a la abominación de la desolación (cf. Mt XXIV, 15-35).

  13. ¿Este obispo está a favor del adulterio? ¿También Jesucristo fue cruel cuando pidió a la adúltera que no pecara más? No necesariamente se les pide separarse sino cumplir la ley de Dios. Así pues, ¿Dios es cruel? ¿Está este obispo para corregir la ley de Dios proclamada por la Iglesia a lo largo de 2000 años?
    Hay muchas situaciones humanas que no tienen remedio inmediato y los que están en tales situaciones tienen que tener paciencia y confiar en Dios y en su gracia. ¿Y los que heroicamente siguen fieles a la ley de Dios pese a la infidelidad de un cónyuge?

  14. La doctrina de Cristo no morirá nunca, aunque sea a costa de la jerarquía. Lo que a mi me sugiere todo esto es que esos cardenales u obispos o lo que sean, no son exigentes consigo mismos. Por eso tienen que ser indulgentes con los demás. Es una manera de autoconvencerse de que lo suyo no es «importantemente culpable». Quisiera saber la opinión de esos obispos o líderes religiosos que han tenido hijos o relaciones, simplemente. Las de aquellos pederastas, o la de los que se van de vacaiones con amigas a paraisos tropicales. O la de los arzobispos forrados de pasta que no tienen el menor reparo en gastarse la pasta en sus cosas. Por qué son tan indulgentes con situaciones irregulares? El problema de la santidad está dentro y no fuera. Si yo no soy capaz, los demás tampoco. Por eso tiene que bajarse el nivel. Pero en este caso está Dios, que no se anda con tonterías.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 caracteres disponibles