Robo sacrílego en la Iglesia de Cristo Rey

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Padre Ballesteros 1 - Foto Carlos ZapataComo «sacrilegio» calificó el Padre José Laureano Ballesteros el robo de una hostia consagrada durante la madrugada del lunes en la Iglesia Cristo Rey, en San Cristóbal, Venezuela.

(Carlos Zapata para Infovaticana) Explicó el párroco que “al robar el estuche metálico (de unos doce centímetros de alto) que contiene una hostia consagrada, se ha cometido sacrilegio, porque se ha tomado en las manos algo que es exclusivo para la adoración por parte de la comunidad”.

El sacerdote brindó declaraciones con el ánimo de llamar a la reflexión de quienes cometieron el repudiable hecho, el cual conmovió profundamente a la feligresía tachirense. Al respecto, dijo que “esta nota la hacemos más que todo para que devuelvan el estuche metálico, el cual no tiene mayor valor económico”.

“Su valor –destacó- es espiritual, ya que es una hostia consagrada; y quien utiliza esto está cometiendo una falta muy grave y se está exponiendo a un castigo de Dios, quien castiga a los que comenten esta clase de pecados tan graves como es robar una hostia consagrada”.

Sostuvo, además, “que (la hostia) no la van a poder vender y que no se utiliza más sino para la adoración, para la alabanza, para la súplica y para pedir perdón. Entonces, a la persona que haya hecho esto, le pedimos que devuelva a la Iglesia de Cristo Rey en Las Lomas el estuche metálico con la hostia consagrada”.

Solidaridad

Igualmente, llamó a la comunidad a solidarizarse ante este pecado abominable y exhortó a que “si alguna persona ve a alguien tratando de comerciar con esta clase de material, que es exclusivamente para uso de una parroquia, pues que la haga caer en cuenta de que está vendiendo o intentando vender algo absolutamente sagrado, y que lo mejor que puede hacer es devolverlo a su dueño que es la Parroquia”.

“No es del sacerdote, ni siquiera. Es de la parroquia, de una comunidad que utiliza estos vasos sagrados para la adoración y para la alabanza” agregó el padre Ballesteros.

Detalló el párroco que quienes penetraron al templo se llevaron además una escalera de veinticuatro pasos, el mantel y vidrio de una mesa redonda, un cojín blanco sobre el cual se coloca el Misal, y una lámpara (tipo reflector) que se había ubicado en la parte posterior de la iglesia para iluminar un jardín.

El robo ocurrió en la noche del domingo al lunes, “posiblemente hacia las tres de la mañana”, cuando personas inescrupulosas se presentaron en el templo católico y rompieron dos vidrios de la ventana lateral de la iglesia.

Dijo Ballesteros que el espacio por donde ingresaron “es muy pequeño, por lo que se presume que: o fue un niño, o fue alguien muy delgado quien entró por ese lugar tan reducido. Una vez dentro, rompieron en la puerta un candado, tras lo cual procedieron a romper el Sagrario. Lo abrieron con un alicate o un destornillador y extrajeron un estuche metálico con una ventana de cristal que conserva una hostia: la hostia consagrada que se utiliza para la adoración eucarística los jueves; a propósito de la Hora Santa durante la cual se realiza la adoración al Santísimo”.

Se informó también que las demás hostias consagradas no sufrieron alteración; por lo cual, aunque no se descartan hipótesis, se presume que el robo habría tenido interés económico y no religioso.

El sacerdote llamó a unirse en oración ante este lamentable suceso, para que Dios toque el corazón de las personas que cometieron tan grave pecado y las convierta.

Llamado

Por último, reiteró su llamado a informar de cualquier intento de comerciar con lo sagrado, indicando al número telefónico de la Parroquia: (0276) 3416841. Y a los ladrones les recordó que Dios perdona a quienes se arrepienten de sus faltas, pero “cometieron un grave pecado de sacrilegio contra Dios, y sólo se perdona devolviendo lo robado”.

Este martes, el padre Ballesteros dio a conocer que personal de vigilancia de la Lotería del Táchira, cuya sede colinda con el templo parroquial, llamó para indicar que en su jardín había una escalera que no es propiedad de la institución.

En efecto, se trataba de la escalera desaparecida. El sacerdote destacó el gesto de solidaridad y dijo que intensificarán la oración porque “así como apareció la escalera, podría aparecer lo que es aún más valioso, que es lo espiritual”. “La gente sabe que las cosas tienen dueño y hay que devolverlas”.

El párroco exaltó la honestidad del vigilante y reiteró que, al final, “Dios siempre hace justicia”.

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