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San Nicolás de Tolentino

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San Nicolás de Tolentino fue un monje italiano agustino del siglo XIII, conocido por la dureza de su vida ascética, así como por su obediencia, humildad y caridad cristiana. 

Nicolás nació en Sant’Angelo, en la región de Marche, actualmente parte de Italia, en el año de 1245. Fueron sus padres Compagnone de Guarutti y Amata de Guidiani. Cuenta la tradición, que sus padres eran ya muy mayores y aún no habían podido tener hijos, por lo que peregrinaron a la tumba de San Nicolás de Bari para pedir la gracia de tener un hijo. Perdidos por el camino, un ángel se apareció y les guió hasta la tumba del santo. Habiendo sido favorecidos con la gracia, llamaron al niño Nicolás, en honor del santo obispo.

Nicolás, gracias a la educación de sus padres, tuvo una juventud muy marcada por la piedad, por lo que entró a la orden ermitaña de San Agustín, y a sus veinticuatro años era ordenado sacerdote por el entonces obispo de Ósimo, San Bienvenido Scotivoli. A partir de 1275, es enviado al monasterio de Tolentino, donde pasará el resto de su vida.

La santidad de Nicolás en el monasterio eremita pasó casi desapercibida durante su vida, solamente sus hermanos de la orden alcanzaban a ver las virtudes de este hombre sencillo, que vivía en el anonimato. Sus superiores admiraban de él la humildad y la presteza con la que acataba las órdenes que le daban, así como las tareas que le tocaba realizar. En una época en la que el mundo se entregaba a los excesos, el joven sacerdote se retiró a la vida monacal, dando testimonio diario de su entrega absoluta a Dios, su intachable cumplimiento de la castidad sacerdotal, la autoimposición de duros ayunos y una profunda vida de oración.

Solamente había una razón por la cual fray Nicolás abandonaba el convento, y esa era para llevar a los pobres comida del convento. El sacerdote trataba a todos con gran dulzura y delicadeza, logrando atraer los corazones de los pobres al Señor. Sus hermanos se sorprendían de la bondad y amabilidad con la que fray Nicolás realizaba sus tareas y gozosamente se ofrecía para hacer las de los demás. Su dura vida ascética llamó la atención de todos, alimentándose cuatro días a la semana de solo pan y agua, mientras que los demás rechazaba todo producto que no era alcanzable para los pobres.

Fray Nicolás murió el 10 de septiembre de 1305 en el monasterio de Tolentino. Durante su vida se le tuvo por místico, y cuarenta años después de su muerte, su cuerpo fue encontrado incorrupto. 301 milagros fueron aprobados para su canonización (1446), siendo uno de los más destacados en favores concedidos durante su época. Hasta la fecha, San Nicolás de Tolentino es recordado como un efectivo exorcista, así como proveedor de alivios para los pobres.

2 comentarios en “San Nicolás de Tolentino
  1. Me llaman Nicolás y mi santo es presisamente hoy, porque mi abuelo lo celebraba este día y a mi me lo pusieron por que nací a los dos años y a la misma hora que fallecio mi abuelo.
    Aquí en Zaragoza (España) lo voy a visitar a la Iglesia de Santa Monica.

    INFOVATICANA, no lo conocía y ya lo he puesto en favoritos.

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