Roma endurece su discurso hacia los musulmanes

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Iglesia llamas fuego persecución

La escalofriante persecución y masacre de miles de cristianos en Irak, ha llevado a la Santa Sede a cambiar el tono de su discurso hacia los líderes religiosos del islam.

A través de una declaración del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, encargada de promover las relaciones entre las distintas confesiones, y eventual promotora del ecumenismo, la Santa Sede ha exigido con fuerte tono la condena absoluta de los actos perpetrados por los grupos islamistas en contra de los cristianos y otras minorías religiosas, poniendo en duda la credibilidad de dichas religiones, sus seguidores y sus jefes, así como del «diálogo interreligioso pacientemente mantenido en estos últimos años».

Este cambio de tono representa un gran salto en el discurso habitual de Roma sobre las distintas religiones desde hace casi medio siglo. En el año 2006, se suscitó una fuerte polémica a raíz de las declaraciones del Papa Benedicto XVI en la Universidad de Ratisbona, en la que citando al emperador bizantino Manuel II el Paleólogo, expresó: «Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba La cita, aunque polémica, hoy se lee desde otra óptica, y claramente no parece contradecir las enseñanzas de Mahoma, que reza textualmente: «Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!» (Corán 8:12). Sin embargo, grandes esfuerzos se han hecho desde la Santa Sede por recomponer un diálogo que parecía roto y trabajar juntos para conseguir la paz y la reconciliación.

A pesar de todo, la Santa Sede no puede ignorar los hechos actuales, por lo que se ha visto obligada a encrudecer su postura hacia el diálogo con el islam y con sus líderes, por lo que finalmente ha lanzado unas duras declaraciones que han encontrado un gran apoyo entre la comunidad de los fieles y por todos aquellos que no pueden dejar de sentirse consternados por los hechos actuales.

Reproducimos textualmente las palabras que la Santa Sede ha declarado en vista de los recientes acontecimientos:

«DECLARACIÓN DEL CONSEJO PONTIFICIO PARA EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO (12 de agosto de 2014):

El mundo entero ha presenciado estupefacto lo que ahora llamamos «el restablecimiento del califato» que fue abolido el 29 de octubre de 1923 por Kamal Atatürk, fundador de la Turquía moderna.

La protesta contra este «restablecimiento» por parte de la mayoría de las instituciones religiosas y políticas musulmanas no ha impedido a los yihadistas del «Estado Islámico» cometer y continuar cometiendo acciones criminales indecibles.

Este Consejo Pontificio, todos aquellos que están comprometidos en el diálogo interreligioso, los seguidores de todas las religiones y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, no pueden sino denunciar y condenar sin ambigüedades estas prácticas indignas del hombre:

-la masacre de personas por el solo motivo de su profesión religiosa:

-la práctica execrable de la decapitación, la crucifixión y de colgar los cadáveres en la plazas públicas;

– la elección impuesta a los cristianos y a los yasidíes entre la conversión al islam, el pago de un tributo (jizya) o el éxodo.

-La expulsión forzada de decenas de miles de personas, incluso de niños, de ancianos, de mujeres embarazadas y de enfermos;

-el secuestro de chicas y mujeres pertenecientes a las comunidades yasidíes y cristianas como botín de guerra (sabaya);

-la imposición de la práctica salvaje de la infibulación:

-la destrucción de los lugares de culto y de los mausoleos cristianos y musulmanes;

– la ocupación forzada y la desacralización de las iglesias y monasterios;

– la remoción de los crucifijos y de otros símbolos religiosos cristianos y de otras comunidades religiosas;

-la destrucción del patrimonio religioso-cultural cristiano de valor inestimable;

-la violencia abyecta con el fin de aterrorizar a las personas y obligarlas a rendirse o a huir.

Ninguna causa puede justificar una tal barbarie y mucho menos religiosa. Se trata di una ofensa extremadamente grave hacia la humanidad y hacia Dios que es el Creador, como lo recuerda a menudo el Papa Francisco.

No podemos, por lo tanto, olvidar que cristianos y musulmanes han podido vivir juntos – ciertamente con altos y bajos- por siglos, construyendo una cultura de convivencia y una civilización de la que están orgullosos. Es sobre estas bases, que en estos últimos años, el diálogo entre cristianos y musulmanes ha continuado y se ha profundizado.

La dramática situación de los cristianos, de los yasidies y de las otras comunidades religiosas y étnicas numéricamente minoritarias en Irak exige una toma de posición clara y valiente por parte de los responsables religiosos, incluso musulmanes, de personas comprometidas con el diálogo interreligioso y de todas las personas de buena voluntad. Todos deben ser unánimes en condenar sin ambigüedad alguna estos crímenes y denunciar la invocación de la religión para justificarlos. De lo contrario, ¿qué credibilidad tendrán las religiones, sus seguidores y sus jefes? ¿Qué credibilidad puede tener todavía el diálogo interreligioso pacientemente mantenido en estos últimos años?.

Los responsables religiosos también están llamados a ejercer su influencia sobre los gobiernos para que cesen estos crímenes, el castigo de quienes los cometen y el restablecimiento de un estado de derecho en todo el territorio, garantizando el regreso de los expulsados a sus casas. Al recordar la necesidad de una ética en la gestión de las sociedades humanas, estos mismos jefes religiosos no deben dejar de subrayar que ayudar, financiar y armar el terrorismo es moralmente condenable.

Dicho esto, el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso agradece a todos aquellos que han elevado su voz para denunciar el terrorismo, sobre todo contra aquellos que usen la religión para justificarlo.

Unamos entonces nuestra voz a la del Papa Francisco: «Que el Dios de la paz suscite en todos un deseo de auténtico diálogo y de reconciliación. ¡La violencia no se vence con la violencia. La violencia se vence con la paz¡»»

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Comentarios
0 comentarios en “Roma endurece su discurso hacia los musulmanes
  1. Por fin se oye la voz clara de la Iglesia, la persecucion religiosa de los cristianos lleva ya bastante tiempo en el mundo musulman. No se oyen voces de condena de todos los crimenes hechos contra cristianps por Africa y el Medio Oriente . Los lideres religiosos musulmanes asienten con su silencio, es su religion llevada a la practica. Los lideres politicos de occidente tambien han mantenido su boca cerrada, no les molesta la persecucion de los cristianos. El cristianismo incomoda a muchos de nuestros politicos. Enhorabuena por el mensaje. Gracias Francisco Jose Luis Pino-y-Torres

  2. «(…) poniendo en duda la credibilidad de dichas religiones, sus seguidores y sus jefes, así como del “diálogo interreligioso pacientemente mantenido en estos últimos años”.»

    «Pacientemente»… En esa negociada y traidora «paciencia» vendisteis vuestra alma al diablo. Y ahora pedís a los salvajes, reciprocidad en el trato. Que no os maten. Que os traten con cariño, ya que tuvisteis «paciencia» con ellos mientras algunos denunciábamos esos arrejuntamiento con los asesinos de cristianos. Es imposible hacerse los dignos cuando no hay dignidad. Nunca aprenderéis la Verdad, vuestro pecado de cobardía os lo impide, que con el mal no se negocia, ni se trata, ni se habla. Al mal se le condena y se le ataca. Punto.

    Pd. y el de arriba dando las gracias a Francisco, el que hace poco manifestó: «hermanos musulmanes Happy Ramadán!!»,
    habrase visto tanta desvergüenza junta y tanta desmemoria…

  3. Diálogo interreligioso con el Islam es una quimera. El Islam es ante todo una ideología politica social totalitaria que también es un fanatismo religioso. Olvidarse de esto y «dialogar» con gente cuyo pseudoprofeta les enseña a engañar al otro que también forma parte de la yihad es una soberana estupidez y que enseña a matar a los que no quieren adherirse a su ideología cum religión primitiva y salvaje. .

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