¡Meriam sale en libertad!

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Estaba en la cárcel por no querer negar a Cristo.

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Tras la liberación: a la izquierda, Daniel Wani, el marido de Meriam, que va en silla de ruedas y es ciudadano de EEUU desde 2005, con su hijo mayor Martin; Meriam lleva a la pequeña Maya, nacida en prisión; a su derecha, uno de los abogados que ha ayudado en el caso
(Religión en Libertad) El Tribunal de Apelaciones de Jartum en Sudán ha cancelado este lunes la condena a muerte de la joven madre cristiana Meriam Ibrahim y ordenó su liberación inmediata, según informó su abogado. Aunque hacía unos días que se rumoreaba su liberación, pocos creían en ello. Los primeros en anunciarlo fueron las redes sociales: un mensaje de Khalid Omer Yousif, presidente de la ONG ´Sudan Chance Now´ saltó a occidente a través de un tuit de Antonella Napoli, de la asociación Italianos Por Darfur (Italianblogsfordarfur.it) muy directo: «Meriam ha sido liberada». “Meriam está libre, la han liberado y ahora está volviendo a casa”, confirmó después a la BBC Elshareef Ali, abogado de Meriam. “Estamos muy felices y ahora vamos con ella”, añadió en los primeros momentos.La cadena internacional de noticias CNN difundió después la liberación de la joven cristiana que se negaba a renunciar a su fe. The Africa Times explicaba que la decisión de la Corte tomó a la familia y al abogado por sorpresa.

La mujer sudanesa estaba en la cárcel desde el pasado mes de febrero acusada de apostatar del Islam y había sido condenada a muerte, aunque ella aseguraba que era cristiana ortodoxa desde niña y que nunca había sido musulmana. 

En la clínica de la prisión dió a luz a su hija Maya el 27 de mayo. 

Hace pocos días la Comisión Nacional por los Derechos Humanos de Sudán declaró que la condena a muerte de Meriam iba contra la Constitución sudanesa, que -sobre el papel- prevé la libertad de culto. 

Pero sin duda lo que más ha ayudado a Meriam es el hecho de estar casada con un ciudadano norteamericano, la presión de personalidades y gobiernos occidentales y la acción de miles de ciudadanos que protestaron y pidieron su liberación. 

En Italia, el diario «Avvenire», propiedad de la Conferencia Episcopal, hizo una campaña constante que logró el envío de 80.000 mails y generó 8.000 comentarios en la red, presionando a políticos italianos y al gobierno sudanés.
 
En España realizaron campaña por su liberación, entre otros, Ayuda a la Iglesia Necesitada y también la plataforma MásLibres de HazteOir; con la campaña internacional y en países hispanos de CitizenGO.org (también ligada a HazteOir), que logró más de 300.000 firmas.

La joven estuvo en la cárcel con sus dos hijos y la justicia le había ofrecido dos años de vida para que pudiera amamantar a su bebé, nacida en prisión en mayo. 

Daniel Wani, el esposo de Meriam, contó a la prensa que durante el parto, las autoridades penitenciarias “mantuvieron una cadena en sus piernas. Ella está muy molesta por eso”.

Tras el parto, a Daniel le negaron el permiso de ver a su hija recién nacida, pero finalmente pudo hacerlo al día siguiente, junto al abogado de Meriam. Entonces, el letrado pudo retirarle las cadenas puestas en las piernas de la mujer sudanesa.

Meriam, de 27 años, fue condenada a muerte tras ser acusada de renunciar al Islam portres personas que fraudulentamente aseguraron ser sus hermanos y su madre. La joven asegura ser cristiana, y haber sido criada como tal por su verdadera y fallecida madre, luego de que su padre musulmán las abandonara cuando ella tenía solo 6 años.

Las autoridades islámicas la condenaron además a 100 latigazos por el delito de adulterio, pues su matrimonio con Daniel Wani no es reconocido como tal bajo la ley musulmana.

Tras ser advertida por un religioso musulmán del peligro para su vida y luego de habérsele ofrecido volver al Islam, Meriam aseguró que «soy cristiana y seguiré siendo cristiana».

En una de las visitas que realizó Daniel a la prisión, Meriam le dijo que “me rehúso a cambiar. No voy a renunciar al cristianismo solo para que pueda vivir. Sé que podría seguir viva convirtiéndome en musulmana y sería capaz de velar por nuestra familia, pero necesito ser honesta conmigo misma”.

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