Los Siervos del Hogar de la Madre, con la colaboración con H.M. Televisión, han realizado este documental de 30 minutos sobre la vida de San Maximiliano María Kolbe para su difusión gratuita a través de Youtube.
San Maximiliano María Kolbe fue una figura grandiosa del catolicismo del siglo XX. Kolbe fue un hombre de un celo apostólico extraordinario, un precursor en el uso de los medios de comunicación social para la transmisión del Evangelio, que consumó su vida con el testimonio del amor más grande: ser mártir de la caridad en Auschwitz.
El manantial de todo su dinamismo fue su amor apasionado a la Madre de Dios. Es conocido como “el loco de la Inmaculada». En medio de muchas dificultades exteriores, limitado físicamente por la tuberculosis, trabajó con pasión por la extensión del Evangelio. Fue misionero en Japón, y sus publicaciones llegaron hasta India, China, e incluso Arabia. Fundó en Polonia una ciudad para la Inmaculada: Niepokalanow.
San Maximiliano María es un ejemplo vivo de la generosidad apasionada en la entrega a Dios que puede suscitar la devoción a María, cuando es auténtica. Ser posesión de la Inmaculada era su ideal. Ella le llevó al don completo de sí mismo, a ser imitador perfecto de Jesucristo: «Nadie tiene amor más grande que aquel que da la vida por su amigos» (Jn. 15, 13).
El vídeo incluye entrevistas a: – P. Rafaelle Di Muro, O.F.M. Conv., Asistente general de la Milicia de la Inmaculada (Roma, Italia). – P. Francisco Nahoe, O.F.M. Conv., Prior del convento de Reno (Nevada, EE.UU.). – P. Félix López Lozano, S.H.M., Siervos del Hogar de la Madre
El documental completo «San Maximiliano María Kolbe» se puede visualizar gratuitamente en este enlace:https://www.youtube.com/watch?
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«Racionalmente» no es posible entender a san Maximiliano Kolbe.
Fue Adorno (pensador adscrito a la llamada Escuela de Franckfurt, conformado por marxistas heterodoxos…) quien acuñara aquello de «después de Auschwitz, no hay lugar para la razón, para la poesía». Con lo cual lo que quería dar a entender que tamaña sinrazón genocida invalidaba cualquier espacio para cualquier posible humanización de las relaciones humanas, mucho menos para seguir proclamando la existencia de un Dios bondadoso y bueno tras el espantoso horror de los campos de exterminio nazis.
Sin embargo, como bien señala el filósofo Carlos Díaz en su libro «Maximiliano Kolbe (la victoria sobre Auschwitz)» (Madrid, Acción Cultural Cristiana, 1995), donde «abundó» el más espantoso, trágico y cruel pecado (ya hemos señalado: los campos de exterminio, de muerte nazis, en los que murieron millones de personas en las más crueles condiciones imaginables, la mayoría judíos), destaca una figura como san Maximiliano Kolbe, quien llevó la caridad hasta el extremo más «radical»: pidió ser ajusticiado en un búnker él, en lugar de un obrero, padre de familia numerosa. Haciendo en él vida lo de Juan 15, 13: «No hay mayor amor que el de quien da la vida por sus amigos».
Totalmente de acuerdo con luis henriquez