¿Cómo ha de votar un católico en las elecciones europeas?

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ELECCIONESResponde a esta pregunta el Arzobispo de Ferrara-Comachio. Queridísimo hijos e hijas de la Archidiócesis de Ferrara-Comacchio,
En vista de las elecciones del próximo mes de mayo me siento en la obligación de dirigiros un mensaje breve, pero fundamental. 

Como obispo, mi primera e inderogable misión es el anuncio del Evangelio como camino de libertad, responsabilidad y salvación. El Evangelio que os debo anunciar contiene también una concepción precisa del hombre y de toda su realidad, núcleo portante de la Doctrina Social que la Iglesia ha proclamado y testimoniado siempre.

Se trata de los “principios no negociables” que son patrimonio de cada persona, porque están inscritos en la conciencia moral de cada uno y constituyen, además, el criterio ineludible para los juicios y las elecciones temporales y sociales del cristiano. 

Los enumero sintéticamente: 

-la dignidad de la persona humana, constituida a imagen y semejanza de Dios y por tanto irreductible a cualquier condicionamiento, ya sea de carácter personal o social;

-la sacralidad de la vida desde la concepción a la muerte natural, contraria a todas las estructuras y a todos los poderes; 

-los derechos y las libertades fundamentales de la persona; 

-la libertad religiosa, de la cultura y la educación; 

-la sacralidad de la familia natural fundada sobre el matrimonio, es decir, sobre la legítima unión entre un hombre y una mujer, responsablemente abierta a la paternidad y la maternidad; 

-la libertad de acometer empresas culturales, sociales y también económicas en función del bien de la persona y del bien común; 

-el derecho a un trabajo digno y justamente retribuido, como expresión que es síntesis de la persona humana; 

-la acogida de los migrantes en el respeto de la dignidad de su persona y de las exigencias del bien común; 

-el desarrollo de la justicia y la promoción de la paz; el respeto de la Creación.

He aquí el horizonte inmutable de cada juicio y del consiguiente compromiso del cristiano en la sociedad, pero también la clave de valoración de las personas, de los grupos políticos y de los correspondientes programas, para así favorecer la promulgación de leyes coherentes con las exigencias fundamentales de la dignidad humana. 

En consecuencia, la conciencia cristiana, rectamente formada, no permite promover la actuación de proyectos contrarios a dichos principios. 

Confirmo por tanto cuanto ya afirmado en el Comunicado de los Obispos de Emilia-Romaña (región administrativa donde se ubica la diócesis de Ferrara-Comacchio, ndt) en vista de las elecciones regionales del año 2010: 

“Somos conscientes de haber propuesto a nuestros fieles no sólo orientaciones necesarias para hoy, sino también un camino educativo constante mediante el cual puedan asimilar los valores de la Doctrina Social de la Iglesia que les lleven a juicios y elecciones responsables y coherentes para que así rechacen tanto los chantajes de los poderes ideológicos y de los medios de comunicación social como los intereses particularistas. Desearíamos que creciera, conforme a un compromiso educativo renovado y diario de nuestras Iglesias, un laicado que precisamente a causa de su pertenencia eclesial se dedicara al bien común de la sociedad» [cfr. Benedicto XVI, Deus caritas est, 28]. 

Por lo tanto, el clero y los organismos eclesiales deben permanecer totalmente fuera del debate y del compromiso político pre-electoral, manteniéndose absolutamente ajenos a cualquier partido o alineación política. Para los sacerdotes esta exigencia está fundada en la naturaleza misma de su ministerio (cfr. Congregación para el Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los Presbíteros 33, cpv.1°: EV 14/798). Si un fiel le pide al sacerdote cómo orientarse en la situación actual, el sacerdote tiene que tener presentes las indicaciones dadas en dicho documento: “Cada elector está llamado a elaborar un juicio prudencial que por definición no está nunca dotado de certeza incontrovertible. Pero un juicio es prudente cuando ha sido elaborado a la luz tanto de los valores humanos fundamentales, que están concretamente en cuestión, como de las circunstancias relevantes en las que estamos llamados a actuar. Con esta premisa general,cada elector que quiera tomar una decisión prudente deberá discernir en la situación del momento qué valores fundamentales están en cuestión y juzgar qué parte política, – por los programas que declara y por los candidatos que propone para llevarlos a cabo -, le da mayor confianza para su defensa y promoción (…) El Magisterio de la Iglesia es referencia obligatoria para ayudar al fiel en este discernimiento”.

Nuestra ciudad y provincia, como también toda la nación, están atravesando un momento difícil, como he recordado varias veces en mis mensajes, en especial en el mensaje de Pascua, por lo que la consulta electoral será una ocasión para que cada fiel pueda ejercer, mediante el voto, una parte activa en la obligada edificación de la comunidad civil.

Os bendigo a todos de corazón.
+ Luigi Negri
Arzobispo de Ferrara-Comacchio y Abad de Pomposa

(Traducción de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares para Religión en Libertad)

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Comentarios
0 comentarios en “¿Cómo ha de votar un católico en las elecciones europeas?
  1. «la consulta electoral será una ocasión para que cada fiel pueda ejercer, mediante el voto, una parte activa…» resume la orientación pastoral del obispo. Creo, a tenor de lo que explica el Vaticano II, que se excede en exégesis; el fiel no está obligado a votar en conciencia, sino a actuar en conciencia ante el voto, teniendo en cuenta una serie de premisas sobre la cualidad de los votados y siempre con auténtica visión de bien común. Pues bien, la actuación consciente y responsable ante el voto, incluye dos posibilidades más: votar en blanco y abstenerse. Cualquiera de ellas es tan lícita y oportuna como votar a una u otra opción, siempre que el cristiano tenga presentes los criterios generales que, muy acertadamente, se exponen en esta orientación pastoral y la realidad de la sociedad junto con el bien común. Cada vez que hay una consulta electoral, los obispos se lanzan a «orientar» al pueblo fiel en el sentido del voto, pero jamás hacen catequesis de que el cristiano tiene más opciones; actúan, en una palabra, como agentes electorales indirectos, y eso está muy mal y además supone una interpretación abusiva del sentido de la democracia y del ámbito de la libertad.

  2. Cuando he comentado, el comentario de Lucas no estaba, con lo cual voy a precisar.

    Un católico sí vota, tiene que votar con conciencia bien formada. Igualmente se entiende, que tanto si se abstiene o vota en blanco es también porque lo hace en conciencia.

    Lo que no puede hacer NUNCA un católico es votar a partidos que no defiendan los principos y valores no negociables y la Doctrina Social de la Iglesia, ya que esto supondría que su conciencia no está rectamente formada.

    Dicho lo cual, me reitero:
    Sí la opción es votar, hay que hacerlo por IMPULSO SOCIAL.

  3. Lucas, sí se vota en «contrario al buen sentir cristiano, siempre que se busque un efecto a corto o medio plazo etc.etc…»

    A esto se le llama mal menor, y el mal siempre es mal, se mire como se mire. Es un opción que siempre conduce al fracaso más estrepitoso y lo hemos comprobado año trás año con el PP, por poner un claro ejemplo.

    No puede Vd. hablar de IMPULSO SOCIAL sí nunca ha tenido representación autonómico ni estatal. Por lo tanto, no haga de adivino por favor, que no conduce a nada. Hay que ir a los hechos, y por eso hay que votarlos, para que demuestren que su ideario es el correcto.

    Y por último, no compare Vd. los ideales que son una aspiración u objetivo a alcanzar, con el voto útil, que es el más inutil de todos.

    Un saludo.

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