«Un Cardenal se hizo instalar un minibar en el coche para tener el champagne siempre listo»

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Un artículo en «Il Fatto Quotidiano» relata otros casos de lujo en sacerdotes de la curia a raíz del escándalo por el ático del Cardenal Bertone. Secretum Meum Mihi nos ofrece la traducción de un artículo aparecido en «Il Fatto Quotidiano» sobre otros casos de lujo en sacerdotes de la curia: En Il Fatto Quotidiano aparece un artículo breve en que un sacerdote anónimo señala al diario la situación, que ha constatado en persona, de una vida de molicie practicada por algunos personajes de alto nivel. ¡Oh Jesús! Exclama un sacerdote, mientras junta las manos y tratar de refrescar pensamientos y recuerdos sobre su experiencia en Propaganda Fide y en el Vaticano. “No tiene idea de lo que está pasando y de cómo se comportan. ¡Cuánto descaro!”. Insistimos en la pregunta, y poco a poco las manos se “derriten” en el trazado exacto como reclaman imágenes de una vida lujuriosa, amante de la fiesta, la luz, desinhibida de la sombra de San Pedro y de Francisco. “Pero lo que más me sorprende es la actitud descarada de los protagonistas, no les importa nada, justifican todo, parecen hijos del ochocientos, cuando en Roma las reglas se modulaban según el poderoso de turno y las necesidades del momento”. Así emerge la historia de un alto prelado oficialmente comprometido [lit. fidanzato] con un coreógrafo, promotores de tardes pensadas en torno de un sauna instalado dentro de un apartamento en el centro de Roma, mejor no ir demasiado lejos de la Cúpula [lit. Cupolone], el tercer piso de un edificio vecino a la Piazza Navona y de propiedad de una congregación católica. La pareja también encuentra tiempo para invertir y seguir algunas actividades comerciales, el futuro es siempre una incógnita. “Un cardenal también se hizo montar el minibar dentro del coche azul, el champagne está siempre listo”. Champagne es sinónimo de fiesta, pero de alto nivel. En este caso, el más imbuido era Don Giulio Della Vite, personaje descubierto por Camilla Morabito, reina de los salones romanos. Señor de Bergamo, acento leve, sonrisa fácil, simpatía de ocasión, le gusta ser fotografiado tras un velo, un personaje de la televisión, el político, de derecha o izquierda poco importa, sea desde Bertinotti a Gianni Alemanno. Célebre su frase después de la media noche: “¿Ya te vas? La fiesta empieza ahora”. No para todos. Otro estilo para Don Santino Spartà, descubierto a principios del dos mil por Piero Chiambretti en un programa de televisión con la señora De Blanck, Renato Balestra y amigos. Él la periferia, la pobreza, la consideraba un misterio de la fe. “Pero estos son casos conocidos —continúa nuestro sacerdote— lo peor es lo que no se ve. Los más influyentes son nombrados en la Secretaría vaticana, son como los ministros, gestionan contratos, nombramientos. Y pueden partir al extranjero con el pretexto de las misiones. ¿Pero cuales misiones?” Fuera de la frontera se deja la toga, para hacer reservaciones en hoteles de lujo, y se da rienda suelta a las propias actitudes; alguno incluso fue a buscar a Franz-Peter Tebartz-van Elst, el obispo de la diócesis de Limburgo en Alemania que ha gastado 31 millones de euros para renovar su nueva casa. Un profesional inalcanzable. En Roma aún no han llegado a tanto.

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Comentarios
0 comentarios en “«Un Cardenal se hizo instalar un minibar en el coche para tener el champagne siempre listo»
  1. Es que todo comienza desde la formación sacerdotal. Hace poco una joven seglar muy comprometida, comentaba en una reunión de un grupo eclesial, lo mal que se siente cuando un amigo de ella, hermano de un cura, le comentó que los «curas jóvenes salen a los clubes nocturnos en grupo los fines de semana»… la primavera del Concilio Vaticano II.

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