La confesión del Papa Francisco

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El-cardenal-Jorge-Bergoglio-en_54369268241_53389389549_600_396El papa Francisco relató este jueves en la audiencia a los párrocos de Roma una anécdota de su vida en la que robó del ataúd donde reposaba un amigo sacerdote argentino la cruz del rosario que estrechaba entre sus manos y que desde entonces la lleva siempre consigo.

El Papa contó la historia del padre Aristide, un anciano sacerdote de la parroquia del Santísimo Sacramento de Buenos Aires, quien era muy conocido por ser un gran confesor y que incluso fue mandado para confesar a Juan Pablo II durante su visita a Argentina.

Francisco explicó que en aquella época era vicario general y que cuando supo de la muerte de ese sacerdote acudió a la capilla ardiente y se sorprendió de que no hubiera nadie, sólo un par de ancianas velándole.

Entonces, explicó, fue a comprar unas flores y las colocó al lado del féretro y no pudo resistirse al ver la cruz del rosario que el sacerdote estrechaba entre sus manos y «poco a poco» y sin ser visto la arrancó y se la metió en el bolsillo. «Espero sólo tener la mitad de la misericordia que tu tuviste», explicó el Papa que dijo en ese momento.

Agregó que «el Papa no tiene una camisa con bolsillos», por ello desveló que lleva cosido un faltriquera en su sotana a la altura del pecho para llevar siempre consigo esa cruz.

«Cuando me viene un mal pensamiento sobre alguien me llevo siempre la mano al pecho para tocar esa cruz», afirmó.

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Comentarios
0 comentarios en “La confesión del Papa Francisco
  1. La verdad que no me aparece afortunado este asunto, como en muchas ocasiones se hace protagonista él mismo con el objetivo de demostrar que es humilde, en este caso contando su pecado en público y haciendo ver que su corazón es humilde diciendo «Espero sólo tener la mitad de la misericordia que tu tuviste».

  2. Bergoglio demuestra, entre otras cosas, y todas muy fea, con este horripilante robo a su «amigo» muerto el sentido tan sumamente podrido e indigno que tiene de lo sagrado. A un amigo no se le roba nunca, y a un amigo muerto, menos todavía. ¿Dejará algún día de sorprendernos desagradablemente?. Pienso que no.
    ¿Y los sacerdotes que le estaban escuchando, qué estaban pensando? Profanación y robo a un cadáver en frente mismo del Santísimo como señala el artículo, exaltación del mal como si fuera un bien. TREMENDO!!

  3. El sacerdote al que se refiere el Papa es el P. José Ramón ARISTI, sacramentino, como él mismo indicó en la audiencia de ayer, fallecido en Buenos Aires el 6 de Abril de 1996 a los 96 años.

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