Parolin, Montanari y Baldisseri; los «pequeños» cambios del Papa Francisco

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Reproducimos un artículo de «Whispers in the Loggia» sobre la marcha de Bertone del martes, pasando el testigo a Pietro Parolin como Secretario de Estado del Vaticano. También se habla de los movimientos de Francisco en la curia, movimientos que tienen desconcertados a parte de los miembros de la misma y que sugieren un cambio de política.   Para Pietro Parolin, este supuestamente iba a ser el » Día de la Coronación » – el momento en el que, en una audiencia matinal con el Papa, el veterano trabajador del servicio diplomático entraba formalmente en la línea de Gasparri, Pacelli, Casaroli y Sodano convirtiéndose como ellos, en Secretario de Estado. Sin embargo, desgraciadamente, hubo un problema. Mientras el cardenal Tarcisio Bertone SDB sellaba formalmente su cese, ofreciendo antes un elogio a Benedicto XVI y recibiendo una carta de manos de Francisco, el Papa despertó cierta sorpresa al explicar que la bienvenida a su «curialista top» debería ser «in absentia» debido a un «pequeño procedimiento quirúrgico» que Parolin estaba pasando. El nuevo Secretario «tomará posesión de su nuevo cargo dentro de algunas semanas», explicó Francisco, sin ofrecer un calendario preciso, ni la causa de la enfermedad de Parolin. (Según una agencia de noticias católica, el reciente Secretario estuvo ausente en su gran día debido a una apendicitis). Aunque el lapso crea un periodo de «sede vacante» en las operaciones del primer dicasterio – por lo menos, en el momento de este escrito- hay que recordar que el papel del secretario de estado en la curia reformada por francisco parece que va a sufrir una cirugía en sí mismo, básicamente un tipo de «amputación». El 31 de agosto, cuando tuvo lugar el nombramiento de Parolin como Secretario de Estado, los funcionarios hicieron hincapié en que el mandato del candidato se centraría en la parte ad extra – la Segunda Sección de trabajo de los asuntos geopolíticos, donde el arzobispo -de 59 años de edad- hizo su carrera. Junto a esto, los informes de la primera reunión de este mes del «Consejo de Cardenales», indicaron un cambio considerable en el cuerpo «curial» de la «cámara de compensación» que actualmente se ejecutan fuera de la primera sección de la Secretaría de Estado (Asuntos Generales), con la creación de un nuevo «Moderador» en la Curia, para llevar mejor la coordinación entre las distintas oficinas, avanzando así de una manera muy distinta. En cualquier caso, una cosa está clara. A pesar de que la Secretaría de Estado ha mantenido su función originaria – es decir, la de «Oficina del Papa» – durante casi cinco siglos, ya se ha efectuado un cambio marchado de San Dámaso a la Domus Santa Marta. Incluso siendo el cabeza de Estado el mejor «anillo de bronce», para los defensores de la Curia y el Cuerpo Diplomático, hay otro puesto muy codiciado en la Curia para el final de la vida de un clérigo. Y este fin de semana, el Papa lo usó para enviar un mensaje que seguro resonó como una sacudida en toda la Curia. p2 En este movimiento, pocos podían prever fuera de la Domus, que el sábado Francisco nombraría al brasileño, Monseñor Ilson de Jesús Montanari – de 54 años de edad, empleado en la Congregación para los Obispos – como nuevo secretario de la todopoderosa Congregación de los Obispos, y al mismo tiempo, lo elevaría al rango de arzobispo (No se debe perder de vista que, para acentuar aún más su intención, la decisión del Papa fue anunciado en la fiesta de Nuestra Señora de Aparecida, patrona de Brasil, a quien Francisco consagró su ministerio petrino en verano). Montanari – un buen nombre italiano, por supuesto- sólo ha estado en la Congregación de obispos desde 2008 y sucede al arzobispo Lorenzo Baldisseri, que fue nombrado por el Papa Bergoglio para dirigir el Sínodo de los Obispos, el mes pasado. Como número dos de la Congregación de Obispos se es tradicionalmente a su vez secretario del Colegio Cardenalicio, y Francisco mantuvo una larga tradición del Cónclave con el recién electo. Esta consistió en conferir su solideo rojo a Baldisseri -73 años-, en el cierre de las elecciones de marzo para llenar su propio asiento en el Colegio cardenalicio. Se dice que se ha formado un estrecho vínculo entre ellos, y el llamado «semi – cardenal » se espera que sea elevado adecuadamente en un primer Consistorio del Papa, que podría llegar pronto, durante este invierno. El jefe de los obispos ha supervisado y vigilado el material más sensible de las ultimas decadas, el jefe de los obispos, ha sido siempre seleccionado entre los nuncios veteranos, que influirían en la designación de nombramientos después de décadas preparando dossiers en sus respectivas asignaciones (Baldisseri, por ejemplo, había pasado dos décadas sirviendo como legado del Vaticano en Haití, India y Brasil antes de aterrizar en la congregación en 2012). Después de un par de años en el puesto de trabajo, cada uno es trasladado a un puesto que garantice un capelo rojo. En marcado contraste, sobre todo para un papel tan crucial, es extraño el súbito ascenso de Montanari. Es aproximadamente equivalente a lanzar un martillo contra una placa de vidrio. Con Francisco, sin embargo, nadie debe sorprenderse en este sentido. La promoción de un «principiante» al número dos de una congregación importante va en contra de casi todas las convenciones de la Curia, donde – al menos hasta ahora – los altos funcionarios o bien han sido empujados poco a poco a través de las filas de dentro o bien han sido reclutados por «méritos» significativos fuera. En pocas palabras, para el mundillo vaticano, esto es lo más parecido a una historia de «La Cenicienta «, historia de la que nadie tiene constancia. Siguiendo con el tema de la » jerarquía «, como la edad pasa, ya hace un cuarto de siglo desde que el titular de esta entrada pasó la barrera de los 50: fue en 1989 para ser exactos, cuando el arzobispo Justin Rigali (con 54 en ese momento), fue trasladado a la cabeza de la Pontificia Academia Eclesiástica, la escuela diplomática del Vaticano donde el futuro cardenal nacido en LA se desempeñaba como su primer presidente. Sin embargo, en los últimos 50 años desde las reformas conciliares – y quizás también más atrás – no había ninguna opción de que el secretario de la antigua «Congregación Consistorial» (sus raíces datan de 1588) fuera, hasta hoy, extraído del propio personal de la oficina. Más allá de dar un impulso moral en la «casa» y conocer las «entrañas» de las operaciones de primera mano, el movimiento representa un cambio importante de perspectiva, con un proceso de nombramiento bastante diferente, dando ventaja a un miembro del personal sobre un alto funcionario o un Nuncio. Por lo tanto este nombramiento subraya el empuje de Francisco de cambiar notablemente la forma en que las cosas » siempre se han hecho » (un modo de pensar que tomó específicamente a la leñera algunos días atrás en Asís). Incluso para un empleado de segunda clase con sólo cinco años en la curia, el caso Montanari es un caso inusual, ya que él no ha venido a la Curia hasta el final de la cuarentena, a diferencia de la mayor parte de los funcionarios curiales, que llegan casi dos décadas más jóvenes, ya sea para estar un plazo de cinco años, o dos, o permanecer en el largo plazo. Sin embargo, en particular, lo que el ahora arzobispo electo hizo durante ese tiempo, vale la pena tenerlo en cuenta: aunque formado en la Gregoriana – y aparte de un retorno de dos años allí (2002-4) para una licenciatura – desde su ordenación en 1989 hasta llegar a la ordenación episcopal, el secretario entrante ha servido como párroco, profesor y arcipreste en su archidiócesis, casa de Ribeirão Preto, en las afueras de Sao Paulo, Brasil. Montanari ha vuelto a servir a su antigua parroquia durante las vacaciones, algo que por supuesto, ha llegado a los oídos del nuevo jefe.

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En cuanto a cómo el nuevo Secretario llamó la atención de Francisco, dos factores destacan. Más allá de la sólida relación de la que disfruta con Baldisseri – quien sirvió en el país de origen de su ahora sucesor, antes de trabajar juntos – desde hace poco, Montanari estaba situado junto a otro latinoamericano llamado Fabián Pedacchio Leaniz. Esta disposición ha cambiado un poco después del cónclave, cuando Don Fabián – un sacerdote de Buenos Aires que dicen era el agente romano de Jorge Bergoglio – fue llevado a la Domus como secretario privado del Papa. Pedacchio trabaja  junto a Mons. Alfred Xuereb, el ayudante personal, de Malta,  que el nuevo Papa hereda de Benedicto XVI. Hablando de la creciente «mafia argentina «, con el primer pontificado latinoamericano, habiendo alcanzado la marca de siete meses el pasado fin de semana, es bastante sorprendente que prácticamente nadie se haya percatado de lo que podría ser el más interesante guiño interno que el Papa haya hecho hasta la fecha. Aunque Francisco no trajo a nadie de Buenos Aires para ser parte formal de su casa, cinco semanas después de su elección, convocó silenciosamente a un lugarteniente de su tierra a su lado. Don Alejandro Bunge fue largo tiempo vicario judicial de Buenos Aires, la cabeza de su tribunal y decano de la Facultad de Derecho Canónico en la Universidad Pontificia nacional de Argentina, el 20 de abril, el Papa Bergoglio llamó a don Alejandro para ser un auditor (juez) de la Rota Romana, el segundo más alto tribunal de apelación de la iglesia. Con la reforma curial inminente, el interés de Francisco en el estudio de las cuestiones de matrimonio, otra ley sacramental y todas las cuestiones habituales que suelen surgir en el plato de un pontificado – por no hablar del montón de escritos y decretos que se requieren para codificar sus resultados deseados y ejecutarlos en la praxis – incluso si él no le da el título a la luz del día, tal vez el jurista de 61 años se puede describir con mayor precisión como el «canonista de bolsillo» del Papa. Sobre el avance de Francisco hasta la fecha – el comienzo de un movimiento hacia la mejora de la “sinodalidad” y “la colegialidad” en todos los ámbitos – es asimismo reseñable que la formación y evolución de las estructuras consultivas modernas han sido un foco agudo de la investigación de Bunge: entre las obras publicadas del nuevo “Prelado Auditor” hay un examen de los estatutos y la praxis del CELAM, la Conferencia Episcopal Latinoamericana que, responsable como lo es para cerca de la mitad de los miembros de la iglesia mundial, tiene mayor entidad de colaboración con el catolicismo que las autoridades eclesiásticas corrientes… y una notable eficacia. Volviendo a Montanari, lo más probable es que sea elevado formalmente al episcopado en la primera ordenación episcopal que Francisco presidirá, programada para el 26 de octubre. Otros dos arzobispos electos ya están en la palestra para ser investidos también en el rito. Y en cuanto a la congregación que va a ayudar a conducir, es evidente que mientras el Papa ya ha reconfirmado o reorganizado a los líderes y/o miembros de varios dicasterios durante las últimas seis semanas, no hay tal movimiento aún realizado para los Obispos. Por otra parte, dado el detalle con el que Francisco se ha dedicado a limpiar las distintas oficinas antes de pasar a sostener sus respectivas composiciones, el retraso en este caso aparentemente puede ser atribuido a la influencia masiva de la tan cacareada «Tabla del jueves” de los Obispos – las reuniones de 27 cardenales miembros de la congregación – que recomienda candidatos para el nombramiento episcopal para un Papa que todavía está recibiendo un curso intensivo en lo que es la iglesia global…gracias al cual Montanari ahora tiene un puesto en el que cuenta.                    

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