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¿Qué es la Visita Ad Limina?

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503a La Visita ad limina es un acto eclesial que tiene un significado preciso: el fortalecimiento de su responsabilidad de sucesores de los Apóstoles y de la comunión jerárquica con el sucesor de Pedro y la referencia, en la visita a Roma, a las tumbas de los Santos Pedro y Pablo, pastores y columnas de la Iglesia Romana. La Visita ad limina representa un momento central del ejercicio del ministerio pastoral de Santo Padre porque le permite recibir a los Pastores de las iglesias particulares y tratar con ellos cuestiones concernientes a su misión eclesial. No es, por consiguiente, un simple acto jurídico-administrativo, consistente en el cumplimiento de una obligación ritual, protocolaria y jurídica, sino algo más profundo, que expresa, por una parte, la unidad de la Iglesia -fundada por el Señor sobre los Apóstoles y edificada sobre Pedro, su cabeza- con el mismo Jesucristo como piedra maestra angular y su «evangelio» de salvación para todos los hombres, y, por otra, tiende a consolidar esta unidad -fundada sobre la misma fe, esperanza y caridad- mediante el encuentro personal de cada obispo con el Sucesor de Pedro, Obispo de Roma, custodio del depósito de la verdad transmitida por los Apóstoles. La Visita ad limina permite también dar a conocer mejor y a apreciar el inmenso patrimonio de valores espirituales y morales que toda la Iglesia, en comunión con el Obispo de Roma, ha difundido por todo el mundo. Las modalidades y la frecuencia de los encuentros con el Papa pueden variar y de hecho han variado a lo largo de los siglos; pero el sentido esencial permanece siempre el mismo. Los obispos: – realizan la visita cada cinco años; – son recibidos individualmente por el Papa en audiencia privada; – le entregan el informe o relación quinquenal sobre el estado de sus respectivas iglesias; – concelebran la Eucaristía con él; – visitan las basílicas de San Pedro en el Vaticano y de San Pablo Extramuros para venerar las tumbas de los dos Apóstoles; – y se entrevistan con los cardenales, obispos y prelados responsables de los diversos órganos de la Curia Romana. Con este motivo, el Papa dirige a los obispos un amplio discurso que sintetiza las informaciones auténticas y autorizadas recibidas sobre las situaciones concretas de cada una de las Iglesias, sus problemas, las iniciativas o proyectos que en ellas se emprenden, las dificultades con que se encuentran, los resultados o éxitos a los que se ha llegado. La Visita ad limina, es, por tanto, ocasión propicia para hacer balances y trazar futuras líneas de actuación pastoral. Generalmente, la reflexión que el Santo Padre hace en voz alta ante un determinado grupo de obispos, se extiende también a los restantes de la misma nación, aunque las circunstancias concretas de cada provincia eclesiástica puedan ser diversas. Fuente: Comunicado del Obispado de Palencia.

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